Alemania empató y dejó unas cuantas dudas, y Hungría pasó de la angustia a la euforia

Publicado: 24 / 06 /2024


En la Eurocopa de los goles sobre la hora, no queda más remedio que empezar por el final para resumir lo ocurrido en la definición del grupo A. Porque Alemania le empató a Suiza en el minuto 91 luego de sufrir todo el partido; y porque Hungría venció a Escocia gracias a un gol en el 99, después de vivir la angustia de la lesión de Barnabas Varga. El delantero del Ferencvaros sufrió un golpe brutal con Angus Gunn, el arquero escocés, promediando el segundo tiempo y debió ser evacuado a un hospital. Más tarde se supo que su salud no corría peligro, pero ese dato no se conocía cuando Kevin Csoboth decretaba el agónico 1 a 0 para los magiares.

Nada ocurrió como se presumía en una tarde/noche de fútbol chato y emociones disparadas, sin embargo, la tabla de posiciones acabó reflejando de manera puntillosa el actual ranking FIFA. Los locales, 16 en ese escalafón, ganaron su zona; los suizos (19) fueron escoltas a poca distancia; Hungría (27) se acomodó en el tercer puesto y deberá esperar el cierre de los demás grupos para conocer su futuro; y Escocia (39) reafirmó que la fiesta que montan sus hinchas camina en exacto sentido contrario de lo que exponen sus jugadores: en su 12ª participación en un torneo grande -Mundial o Eurocopa- volvió a naufragar y quedar eliminada en la primera fase.

Niclas Fullkrug celebra con su compatriota alemán Antonio Ruediger tras anotar en el encuentro ante Suiza del Grupo A de la Eurocopa el domingo 23 de junio del 2024Michael Probst – AP

Alemania, como quedó dicho, se quedó con el liderazgo. Su rival en octavos de final será quien quede segundo en el grupo C -¿Dinamarca? ¿Eslovenia? ¿Serbia? ¿O quizás Inglaterra?-, pero su actuación, deslucida por donde se la mire, invitó a abrir debates sobre la verdadera entidad de su juego. Ante el primer rival que le planteó dificultades, el conjunto de Julian Naggelsmann estuvo a años luz del que brilló en el estreno contra Escocia, e incluso del que derrotó con solvencia a los húngaros.

Desde hace una década, Suiza es un adversario molesto para los grandes. Carece de cracks sobresalientes que lo impulsen a las etapas decisivas, pero si se excluye su derrumbe ante Portugal en los octavos de Qatar 2022 (1-6), nadie lo supera con facilidad. Le ocurrió a Argentina en Brasil 2014 (aquel gol de Di María en el alargue); a Francia, a quien eliminó por penales en la Eurocopa de hace tres años; o a España, que sólo pudo superarlo por esa vía en la misma cita. Esta vez le tocó padecerlo a Alemania.

El trabajo de Widmer, Xhaka, Freuler y Aebischer en el medio cortó de cuajo los circuitos de juego del equipo germano, desconectó a Toni Kroos, ahogó a Florian Wirtz y aisló a Kai Havertz. Así, al local sólo le quedó la habilidad de Jamal Musiala para desordenar a una defensa muy firme, y no le alcanzó. Como la incomodidad se trasladó a la defensa, Suiza además aprovechó para golpear en una contra y sacar ventaja a través de Dan Ndoye a los 28 de la mitad inicial.

Sin pases, sin desbordes por afuera ni sociedades por dentro, a Alemania le quedó entonces el viejo recurso del centro a la olla. Tiró mil y acertó con el último: David Raum despachó el envío desde la izquierda y el tanque Niclas Füllkrug clavó el cabezazo en el ángulo derecho para salvar el honor y el invicto, aunque quede la duda del beneficio real de haber ganado el grupo. Tal vez le garantice un rival más accesible en octavos, pero en el horizonte de cuartos de final aparece España, sin duda la mejor selección vista hasta el momento.

Dan Ndoye anticipa a Neuer y pone el 1-0 de Suiza ante AlemaniaFrank Augstein – AP

Lo ocurrido en Stuttgart transitó por otros carriles. Escocia y Hungría necesitaban el triunfo para seguir adelante, pero casi no se enteraron hasta que Fernando Tello, de buen arbitraje, indicó los diez minutos de prolongación. Antes les faltó ambición a los británicos y valentía a los magiares -que siempre insinuaron algo más de nivel- para ir a buscar su suerte, y entre ambos dibujaron un choque para el bostezo, al que sólo el desgraciado accidente de Varga sacó por un rato del sopor. Hasta que en el minuto 89, Angus Gunn, el arquero escocés, debió exigirse ante dos remates consecutivos de András Schäfer y Dominik Szoboszlai, y comenzó otro partido.

Durante ese brevísimo lapso final, la pelota fue y vino, por lo general sin demasiado criterio ni claridad, pero con la posibilidad de gol flotando en el aire. Entre centros que nadie llegaba a rematar, pedidos de penales y fueras de juego milimétricos, Csoboth sacudió el palo derecho de Gunn, Péter Gulacsi se estiró para ahogarle el grito a Grant Hanley y Scott McTominay le erró al arco en un remate desde el área chica. Y cuando los hinchas ya no tenían más uñas que comerse hubo un córner para Escocia. Ádam Nagy le tapó el disparo franco a Callum McGregor y desató la contra. Szoboszlai buscó a Csoboth por izquierda, el cambio de frente encontró la carrera de Roland Sallai hasta el fondo, y el propio Csoboth recibió el centro atrás para ajustar el tiro contra el palo derecho y hacer delirar a los suyos.

El húngaro Kevin Csoboth celebra tras abrir el marcador ante Escocia en el duelo del Grupo A en Stuttgart, Alemania el domingo 23 de junio del 2024. (AP Foto/Matthias Schrader)Matthias Schrader – AP

¿Merecido? Sí, porque dentro de lo malo, Hungría fue algo más. ¿Útil? Habrá que esperar. Con 3 puntos, el equipo centroeuropeo necesita que al menos dos de los cinco terceros que quedan por decidir no sumen más de dos unidades. No es descabellado pensarlo: puede ocurrir hasta en tres de los grupos pendientes. Mientras tanto, y una vez superada la preocupación por la salud de Varga, nadie les quitará la alegría. Jugar bien al fútbol ya es otro tema.

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