Pedro Brieger acumula denuncias por acoso sexual a periodistas y alumnas

Publicado: 28 / 06 /2024


El testimonio de cinco mujeres revelado a través de la red social X el domingo 23 de junio abrió la puerta para que muchas otras denunciaran públicamente en las últimas horas haber sufrido acoso sexual por parte del periodista especialista en temas internacionales, Pedro Brieger.

“Tengo 41 años, 20 en el periodismo, y recién en los últimos días, cuando empezaron a llover las denuncias contra Pedro Brieger, terminé de entender que yo había vivido una situación similar de acoso con él”, escribió en la red X, la periodista de El Destape, Laura Carpineta el martes por la tarde. Fue una de las últimas acusaciones, tras las palabras de Leticia Martínez, periodista de la TV Pública y Futurock, quien reconoció haber sido una de las cinco primeras mujeres que contaron sus situaciones de acoso. Los testimonios hoy son más de diez.

El tema surgió a partir de una serie de tuits del periodista Alejandro Alfie pero cobró otra dimensión cuando más mujeres comenzaron a contar sus experiencias de acoso por parte de Brieger.

“Cinco chicas somos la punta del iceberg de la cantidad de mujeres que fueron víctimas de PB, con casos que arrancan desde mediados de los 90. Me da pánico pensar cómo el miedo, la vergüenza, la manipulación, entre otras cosas, nos paralizaron tanto tiempo, pero acá estamos”, tuiteó Leticia Martínez.

Entre esos casos está el de la periodista Cecilia Guardati, -quien aceptó dar su nombre-, en 2008 durante la cobertura de una gira presidencial en África. La ex corresponsal de la agencia de noticias Télam en España relató, “en Túnez, nos avisaron de Presidencia que iba a hablar Cristina Kirchner, después de la cena. Brieger me dijo que no podía ir y me pidió que le pase el audio cuando volviera de ese encuentro. Como colega, yo no tenía ningún problema. Fue hasta su habitación del hotel, la puerta estaba entreabierta y desde adentro él le hablaba mientras se masturbaba bajo la sábana.”

También Agustina Kämpfer reconoció hacer haber sido acosada por Brieger, al igual que otras dos periodistas que compartieron programas de radio con él y una trabajadora de la Universidad de Belgrano.

Otro testimonio fue el de Marcela Perelman, directora de Investigación del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS): “El escándalo del día es cierto. A mí también me pasó con él. Es un asco que los varones reaccionarios, varios de ellos conocidos acosadores también, traten de sacar beneficio de esto”, expresó. “Sería mejor que el periodista no inicie causa contra ninguna. Somos muchas”, dijo en alusión a lo que el mismo Alfie contó y es que al comunicarse con Brieger éste le anticipó que lo demandaría a él y a las mujeres por difamación.

Tras las acusaciones, C5N y Radio 10 desvincularon a Pedro Brieger quien integraba equipos de trabajo en ambos medios.

¿Por qué no denunciaron antes?

Fueron muchísimas las opiniones en la red social X tras la denuncia pública de las mujeres. Muchos comentarios, históricamente antifeminismos, comenzaron a preguntarse por qué no se denunció antes. La respuesta desde la mirada feminista es simple porque existe el respeto a los tiempos de las víctimas. Son ellas quienes deciden cuándo y de qué modo denunciar las violencias que viven o vivieron.

Pero el espacio laboral, sobre todo para las mujeres, no siempre propicia ámbitos que contribuyan a denunciar. Gisela Dohm es integrante del equipo ELA (Equipo Latinoamericano de Justicia Y Género) y especialista en temas de acoso en el ámbito del trabajo. Explica a Tiempo Argentino que la dificultad para denunciar, está atravesada por varias facetas. “La primera es que la empresa, como organización que te emplea tenga un canal específicamente habilitado para esto. Desde 2021 en Argentina hay una nueva legislación, el Convenio 190 que obliga a las organizaciones empleadoras a prevenir, proteger y asistir de las violencias y los acosos laborales”.

El Convenio 190 que hoy está vigente en 44 países se firmó en 2019, se ratificó en 2020 y se reguló en 2021 con el impulso del ahora desaparecido Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad. El convenio incluye las violencias sexuales. Dice Dohm: “Todas las empresas y todas las organizaciones empleadoras deben tener un mecanismo para prevenir, para proteger y asistir en el caso de que sucedan estas situaciones”.

Si estos mecanismos no existen, se hace dificultosa la posibilidad de denunciar. “Sobre todo es muy difícil para las mujeres porque se ponen juego muchas cosas. Lo primero que atraviesa es que no te crean, pero también se juegan otras dimensiones, como que se vea afectada tu carrera profesional, que tengas alguna dificultad en tu proceso de crecimiento, de capacitación o de ascenso. O que sea la víctima quien se lleve el peso de las consecuencias, que sea corrida, desvinculada, o la desplazan a la víctima lejos de la persona acosadora”.

Esto, aclara Dohm, no implica que no se le deba exigir respuestas a las empresas o lugares de trabajo. “A diferencia de las víctimas, las empresas sí están obligadas a dar mecanismos de escucha, de atención y de resguardos. Pero también de dar respuesta en términos de riesgos para otras personas”.

Un atentado contra la pluralidad de voces

Cuando se trata de trabajadoras de prensa, el acoso tiene otra arista y es el atentado contra la libertad de expresión y pluralidad de voces.

“Si las mujeres tienen en sus espacios laborales un lugar hostil por agresiones, por acosos sexuales de compañeros o jefes, se transforman en espacios donde se resienten la libertad de expresión y la pluralidad de las voces. Cuando se habla de los acosos hacia periodistas también se está poniendo en juego la posibilidad de que las voces de estas mujeres se desarrollen plenamente y no tener que convivir con estas prácticas de acoso que atentan con sus propios trabajos”, analiza Gisela Dohm.

En ese sentido, la forma de abordaje de estas denuncias también debería ser cuidadosa. Respecto del caso Brieger, expresó que, a pesar de la autorización de las mujeres que dieron sus testimonios, no son los canales propios de denuncia.

“No sé si son los mecanismos adecuados para trabajar estos temas. De alguna manera, la denuncia pública da cuenta de que no hubo otros canales para hacerlo de manera cuidadosa de las personas, de sus voces, de sus derechos y que puedan conducirse de una manera más resguardada y respetuosa. No sé si estos mecanismos de denuncias públicas son las mejores herramientas para conducir un proceso cuidado. Muestra también que al no haber mecanismos donde haya confidencialidad, donde se proteja la privacidad de las personas, se usan medios no habituales y no preparados para esto. El rebote es más dañino del que se sucede en los espacios con más cuidados, donde se preserve la información y el derecho a la persona de ser cuidada”, expresó.

El recorrido de las denuncias y los testimonios en este caso puntual, demuestra la fuerza que tiene realizar estas demandas en forma colectiva y con una perspectiva feminista.

El protocolo de prensa

El Sindicato de Prensa de Buenos Aires (Sipreba) tiene un protocolo de actuación para los casos de violencia sexual en las redacciones y estudios tanto de televisión como de radio. “En SiPreBA abrazamos a las víctimas de violencia de género y por eso implementamos un Protocolo para casos que ocurran en el sindicato o en el ámbito laboral”, expresaron desde el sindicato el domingo pasado.

El protocolo es una de las primeras herramientas elaboradas en forma colectiva e impulsada desde la Secretaría de Mujeres y géneros del sindicato. Rige para todos y todas las trabajadoras de prensa representadas por el Sipreba con el compromiso de intervenir en esas situaciones en el caso de que no sean parte del sindicato.

Consta de 10 puntos que incluyen en primer lugar el abordaje de los casos poniendo el eje en la protección de las víctimas. Plantea un asesoramiento gratuito y acompañamiento por parte de la secretaría de Mujeres del sindicato en el caso de que la denunciante quiera presentar una demanda en el ámbito de la justicia.

En ese sentido, el protocolo también plantea resguardar confidencialidad en el caso de que la denunciante lo elija para evitar la revictimización.

El texto completo se puede consultar en este link bit.ly/3zdMLGr

Entre los logros de los movimientos feministas, sobre todo de 2015, está haber aprendido a acompañar las denuncias colectivamente, no poner el foco en las víctimas y plantear la reparación en términos amplios, plurales y transversales.





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