Arquero Campeón y Dueño de un Club Uruguayo: El Protegido de Scaloni No Se Rinde Ante el Caos Argentino

Publicado: 23 / 01 /2026

CITY BELL.- “Nací en el hospital Rivadavia… ¡más porteño no se consigue!”, bromea Fernando Muslera. Pero es criollo hasta el tuétano, como dicen del otro lado del Río de la Plata. Uruguayo hasta la médula. Nació el 16 de junio de 1986, justo el día en que Argentina y Uruguay se enfrentaban en los octavos de final del Mundial de México ’86. “En un momento, el médico dice, ‘gol de Argentina, se tiene que llamar Pedro Pablo’, porque el gol lo había hecho Pasculli. No tenía idea de que mis padres eran uruguayos. Mi madre aclaró: ‘No, no, ya está, somos uruguayos y se llamará Fernando, como mi ídolo Fernando Morena’”, relata Muslera entre risas. Cuántas historias inusuales pueden empezar así, con un partido de fútbol a lo largo de los años convirtiéndose en un símbolo de identidad.

La vida, en un giro inesperado, lo trajo de vuelta a Argentina. A meses de cumplir 40, Fernando Muslera se siente pleno. Es el arquero del campeón, figura y referente de Estudiantes, un club que brilló en 2025. “Me estoy preparando para el retiro. Sé que queda poco. Este puede ser el último año. Físicamente estaré excelente, pero mentalmente hay que preguntarse qué se quiere hacer”, anticipa. Su futuro laboral avanza firme: “Tengo mi club en Uruguay, el Bella Italia. Creo en la gestión deportiva. Ya inicié contactos con Estudiantes y Galatasaray”, afirma con determinación.

“El futuro está en las SAD y las inversiones”, explica Muslera, firme en su posturaNacho Amiconi

-Bella Italia juega en tercera división. En Uruguay, las SAD están permitidas y en Argentina, las combaten. ¿Por qué temen tanto?

-Es una cuestión de abrir posibilidades, no de imponer nada. En Uruguay, han habido inversiones que, en ocasiones, han sido rechazadas. Aquí, la gente que quiere invertir lo hace para mejorar la infraestructura y las divisiones inferiores. Necesitamos diálogo y que los socios voten. Es un proceso, y no se trata de obligar a nadie.


Edi [Cavani] no se va a rendir y va a seguir luchando hasta volver al gol.


-Desacreditan las SAD relacionándolas a un negocio. Pero el fútbol, ¿no es una industria?

-El fútbol es una industria. Cuando se habla de clubes, se ve como un negocio, pero si es un inversor privado, rápidamente se pone en la mira. Si la inversión se hace con el objetivo de crecer, es bueno, y eso es lo que buscamos todos. Esa es la dirección hacia donde vamos, y hay que dejar atrás los prejuicios.

En Uruguay, con su club, Bella Italia, que milita en la tercera divisiónInstagram

-El impacto de Argentina en tu carrera es evidente, pero otro país que marcó tu vida es Turquía, ¿no?

-Turquía dejó una huella imborrable. En Galatasaray, donde obtuve 19 títulos en 14 temporadas, me convertí en leyenda. De allí nacieron mis hijos: Kailash, Tiziana y Dominique, todos viviendo entre las orillas del Plata.

Ídolo en Galatasaray, un nombre que perdura en la historia del clubInstagram

-Tu visión sobre la liga argentina, ¿cómo la describirías?

-La competencia argentina es intensa y dinámica. Se vive con una pasión que desafía toda lógica. Sin embargo, lo que sucede fuera de la cancha también es preocupante. Las amenazas a los dirigentes son un fenómeno que desdibuja lo que debería ser un juego limpio.


El mejor partido de mi carrera fue contra Argentina en 2011, fueron 120 minutos donde fui clave.


-¿La realidad del fútbol argentino los lleva a cuestionamientos internos?

-Tres fechas para el final de la liga. Las decisiones deben ser claras. La organización es vital, y eso es lo que le falta al fútbol argentino.

-¿Y la transparencia?

-El fútbol es un espectáculo hermoso. Argentina vive un momento brillante tras Qatar, pero necesitamos claridad, una estructura que potencie nuestras posibilidades.

“Cuando la competencia es sana, es un fútbol muy dinámico”, destaca Muslera, contrastando la emoción del juego con la desorganización institucionalFotobaires / Juan José García

-¿Te preocupan los escándalos en la AFA?

-Solo leo los títulos. Es inquietante. Si debe actuar la justicia, que lo haga.

-¿Qué representa Verón para Estudiantes?

-Es un líder nato, un símbolo. Su presencia mueve el piso. Dejó un legado poderoso.

-Tu vínculo con la Argentina es más que futbolístico, ¿verdad?

-Así es. Desde el Sudamericano Sub 20, donde Messi se asomaba como una estrella. Con cada clásico, cada encuentro, asenté mi conexión con este país.

-¿Con quién más has sentido esa presión?

-Nadie como Messi. Su destreza es sobrenatural, te obliga a estar siempre alerta. Sentir esa incertidumbre en la cancha es un privilegio.

Mano a mano con Messi, un eterno adversario en los clásicosEFE

-Tu bagaje de compañeros, argentinos como Scaloni, ¿qué significó para ti?

-Scaloni me recibió en Lazio. Las historias compartidas, el asado, las risas. Él y su amigo Simone eran el alma del vestuario. Es admirable ver cómo se convirtió en entrenador de la selección, un giro increíble.

-¿Puede Argentina repetir el éxito en 2026?

-Claro que sí. Tienen una generación ganadora. La mentalidad de Messi y su equipo es contagiosa, lo que los hace aún más peligrosos.

-¿Qué opinas de ‘Dibu’ Martínez?

-Lo he seguido desde sus comienzos. Su historia de lucha y sacrificio es admirable. Se ha convertido en un referente, y su éxito me llena de orgullo.


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