El tipo que no se calla habla por muchos

Publicado: 28 / 02 /2026

Don Chatarrín, el de los Tubitos Caros. Don Gomita Alumínica. Los llamativos apodos de Milei a figuras empresariales como Paolo Rocca y Javier Madanes Quintanilla generaron un fuerte impacto. Muchos empresarios se han quedado sin palabras, preocupados por lo que podría decir el Presidente en la Asamblea Legislativa. Ni sus ministros tienen idea, muchas veces se sorprenden con sus declaraciones.

Santiago Caputo comenta en privado que la comunicación se adapta al líder, sin forzarlo a ser distinto. Es por eso que Milei mantiene su estilo indomable. Incluso Karina, su hermana, ha quedado sorprendida. En círculos empresariales y diplomáticos, se habla sobre las posibles repercusiones externas de sus comentarios. Medir el impacto es complicado.

“Batalla cultural”, llama el Presidente. Esta semana usó ese término para criticar a los empresarios. Será clave para lo que viene: un cambio económico que podría incluir despidos. La pregunta es, ¿veremos más casos como el de Fate? Todo indica que sí. El Grupo de los Seis se reunió con Manuel Adorni y Mario Grinman llevó el discurso un paso más allá: “Algunos quedaremos en el camino, pero es el precio para una Argentina mejor”.

Este proceso no es muy diferente al de otras aperturas económicas. Intervenciones como las de Méndez, empresario de Neumen, resaltan la necesidad de ganancias altas en un país con una inflación descontrolada. En diálogo con Maximiliano Montenegro, Méndez confesó: “Estábamos robando porque el mercado era irreal”, desencadenando una reacción presidencial.

Méndez, como tantos otros empresarios, trabajó duro para llegar a ser dueño. En un país donde las reglas las dicta el gobierno, recordar épocas pasadas es inevitable. José María Hidalgo, durante el kirchnerismo, decía que enfrentarse al Estado era una tarea titánica. Políticas energéticas inconsistentes y mal diseñadas subrayaron esos tiempos.

Establecer reglas de competencia es un desafío mayor a quitar subsidios. Algunos funcionarios muestran una lógica corporativa sorprendente. Antes de adjudicar a Welspun un proyecto en Vaca Muerta, el Gobierno evaluó las implicancias. La decisión generó tensiones, y Diego Santilli ni siquiera contestó la invitación al seminario de Techint.

El contexto de la adjudicación a Welspun va más allá de precios. Rocca y Milei nunca hablaron directamente, mientras que dentro del círculo empresarial se aconseja bajar el perfil, como hizo Claudio Belocopitt con los seguros de salud.

¿Cambiará Rocca? Es incierto. Lo que sí es claro es la distancia que mantiene con el Gobierno. Techint no enviará representantes al Argentina Week en Nueva York, un evento al que asistirán muchos empresarios argentinos.

Si se quiere reducir el conflicto, se necesitan esfuerzos mutuos. La licitación de diciembre creó roces internos en la industria. El voto decisivo para excluir la oferta de Tenaris fue el de Pan American Energy, una movida estratégica dado que son competidores directos.

En la mente de los petroleros, surgen especulaciones sobre YPF y su presidente, Horacio Marín, ex empleado de Techint. Aunque votó a favor de Tenaris, las circunstancias son complejas. Marín, en un gesto irónico, declaró su intención de hacer públicas futuras licitaciones.

Techint, el gigante industrial argentino, encara un desafío. Con proyectos globales en mente, deberá definir su relación con el gobierno de Milei. Los próximos meses serán cruciales para ver si apuestan por el país o buscan nuevos horizontes. Será revelador saber si el Presidente impuso un modelo sólido o solo se quedó en apodos ingeniosos.


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