Minella: ahora sí llegó la denuncia y ya no alcanza con mirar para otro lado

Publicado: 08 / 06 /2026

Después de meses de promesas, silencio oficial y un estadio que sigue igual de arruinado, la concesión del José María Minella quedó alcanzada por una denuncia penal que pide investigar posibles delitos de administración fraudulenta agravada e incumplimiento de los deberes de funcionario público.

La presentación fue realizada por el fiscal general ante el Tribunal Oral Federal de Mar del Plata, Juan Manuel Pettigiani, y apunta a la adjudicación del Minella, el Polideportivo Islas Malvinas y sectores del Parque Municipal de los Deportes a Minella Stadium S.A., la firma integrada por la brasileña Revee y la argentina Pro Enter.

La denuncia llega cuando en la ciudad ya se acumula una sensación demasiado conocida: anuncios rimbombantes, cifras millonarias, discursos sobre modernización y, a la hora de mirar el estadio, poco y nada. Más de seis meses después de la toma de posesión, lo que siguen viendo marplatenses, clubes y concejales no es la obra prometida sino un predio deteriorado, preguntas sin responder y un contrato que el Ejecutivo todavía no exhibió públicamente.

Una denuncia que recoge lo que hace meses se viene advirtiendo

Según la documentación difundida y las crónicas periodísticas relevadas, Pettigiani pidió que se investigue si la Municipalidad de General Pueyrredon entregó un patrimonio público de enorme valor a un concesionario que no reunía condiciones suficientes de solvencia y transparencia.

El planteo judicial pone el foco en dos ejes. El primero es el incumplimiento de los compromisos asumidos: la empresa prometió una inversión cercana a los 40 millones de dólares y una fuerte agenda de eventos, pero hasta ahora no aparecen ni las obras significativas ni el plan ejecutivo definitivo. El segundo eje es todavía más delicado: la situación de Revee y su vinculación con REAG, grupo alcanzado en Brasil por investigaciones por presunto fraude financiero, corrupción y lavado de dinero en el llamado Caso Banco Master.

En ese marco, la pregunta de fondo ya no parece exagerada sino inevitable: ¿cómo se entregó por 30 años, con opción a 10 más, uno de los bienes públicos más importantes de Mar del Plata a una estructura empresaria rodeada de dudas y sin avances concretos visibles?

Las sospechas no nacieron hoy

La denuncia judicial no cayó del cielo. Llega después de una larga cadena de advertencias políticas, periodísticas y públicas. Concejales como Diego García, Gustavo Pulti, Horacio Taccone y Valeria Crespo ya venían reclamando información sobre el desarrollo del proyecto, el contrato firmado y el estado real de las obras.

También distintos medios marplatenses y provinciales expusieron durante las últimas semanas una secuencia demasiado elocuente: falta de avances en el predio, pedidos de informes sin respuesta, cuestionamientos sobre un pliego que la oposición considera hecho a medida y nuevos datos sobre el escenario financiero de la empresa adjudicataria.

La propia denuncia, según lo publicado por La Tecla Mar del Plata y QZ Noticias, sostiene que podría estar comprometido el patrimonio de los contribuyentes del Partido de General Pueyrredon. Y no se trata de una frase menor. Se trata del Minella, del Polideportivo y de espacios públicos que forman parte de la identidad deportiva y social de Mar del Plata.

Un estadio tomado por la espera, el desgaste y la opacidad

El problema no es sólo judicial. También es político y ciudadano. Porque mientras se acumulan las explicaciones empresarias, el estadio sigue en el mismo estado de deterioro que se usó como argumento para justificar su entrega al sector privado. Y mientras se multiplican las noticias sobre renuncias de directivos, liquidaciones y escándalos en Brasil, el gobierno municipal sigue sin ofrecer la claridad que exige un negocio de esta magnitud.

Hay un punto donde el cansancio social empieza a transformarse en otra cosa. Ya no alcanza con decir que los plazos siguen corriendo o que las obras llegarán más adelante. Cuando la concesión fue presentada como una solución histórica y lo único palpable son alambrados, versiones cruzadas y silencio oficial, el hartazgo deja de ser una consigna opositora para convertirse en una reacción lógica.

En Mar del Plata no sobran los ejemplos de grandes anuncios que terminan desinflados. Por eso la denuncia de Pettigiani encuentra un terreno fértil: recoge una sospecha pública que venía creciendo al ritmo de la inacción. Si el expediente avanza, la discusión ya no será sólo por la lentitud de las obras, sino por la responsabilidad política y administrativa de haber avanzado con una concesión bajo semejante nube de dudas.

Lo que está en juego

Lo que se discute no es únicamente el futuro de una obra. Lo que está en juego es la administración de patrimonio público, el acceso a la información y la obligación de los funcionarios de rendir cuentas cuando entregan bienes del Estado por décadas.

Los denunciantes piden que se investigue. Y a esta altura, después de tanto ruido y tan pocas certezas, cuesta encontrar una razón seria para oponerse a que se investigue a fondo.

Fuentes consultadas: denuncia difundida en imágenes aportadas a esta redacción; La Tecla Mar del Plata; QZ Noticias; Diario La Capital de Mar del Plata; Cronos Noticias; MDP Hoy; notas periodísticas de Qué Digital y Noticias y Protagonistas aportadas en capturas.