Diputados aprobó el Súper RIGI y el pago a holdouts que cierra un viejo frente judicial

Publicado: 03 / 07 /2026

Diputados aprobó el Súper RIGI y el pago a holdouts que cierra un viejo frente judicial
Foto: Javier Milei en el Congreso de la Nación durante la apertura de sesiones. Argentina.gob.ar.

La Cámara de Diputados le dio al oficialismo una doble victoria legislativa: aprobó el llamado Súper RIGI, el esquema que busca atraer grandes inversiones a nuevas industrias, y dejó convertido en ley el acuerdo de pago con los holdouts que seguían litigando por bonos del default de 2001. Para Javier Milei, fue una jornada útil en el tablero político y en el financiero.

El primer expediente obtuvo media sanción y ahora deberá seguir su recorrido en el Senado. El segundo cerró un frente judicial que venía arrastrándose desde hacía años y que el Gobierno presentó como una forma de despejar una de las últimas amenazas del viejo conflicto de deuda. En ambos casos, el oficialismo se apoyó en aliados parlamentarios y consiguió destrabar una agenda que necesitaba mostrar resultados concretos.

Qué aprobó la Cámara

  • El Súper RIGI, con un piso de inversión de US$1.000 millones.
  • Estabilidad fiscal, aduanera y cambiaria por 30 años para proyectos incluidos en el régimen.
  • Un acuerdo de US$171 millones con Bainbridge y Attestor, dos fondos que litigaban por bonos del default.
  • Una nueva señal de respaldo parlamentario a la estrategia económica del Gobierno.

El debate también mostró el precio político de estas decisiones. Mientras el oficialismo defendió el esquema como una forma de atraer capitales y ordenar el frente externo, la oposición cuestionó la magnitud de las concesiones y el beneficio otorgado a inversores e intereses litigantes. Milei, sin embargo, necesitaba un día así: una victoria que no dependiera solo del discurso, sino de votos en el recinto.

La foto final es doble. Por un lado, el Gobierno consiguió avanzar con una herramienta que considera central para su plan de inversión. Por el otro, cerró una herida abierta desde la crisis de 2001. En un Congreso donde cada empate cuesta caro, sumar dos aprobaciones en la misma sesión le dio aire político al oficialismo y dejó otra vez en el centro de la escena su apuesta por el orden fiscal y la apertura a capitales de largo plazo.

Fuentes consultadas