Santilli concentra Interior y amplía la Jefatura: el nuevo organigrama que publicó el Gobierno
Publicado: 04 / 07 /2026
El Gobierno volvió a mover el tablero interno con una decisión que concentra poder en la Jefatura de Gabinete y consolida a Diego Santilli como una de las piezas centrales del esquema político libertario.
El nuevo organigrama, publicado por decreto, elimina el Ministerio del Interior y transfiere sus funciones a la Jefatura de Gabinete. En los hechos, Santilli suma atribuciones sobre el vínculo con las provincias y el Congreso, dos frentes sensibles para la Casa Rosada en el tramo más político del año.
La reconfiguración no es sólo administrativa. También ordena una interna que venía creciendo dentro del oficialismo y deja en claro que el Gobierno busca una estructura más compacta, con menos intermediarios y más control directo sobre la negociación con gobernadores y legisladores.
Qué cambia en la práctica
Con la nueva arquitectura, la relación política con el interior del país y el enlace parlamentario quedan bajo el paraguas de la Jefatura. El movimiento refuerza el perfil de Santilli, que ya venía siendo una de las figuras con mayor capacidad de interlocución dentro de la administración.
La apuesta oficial es simplificar una estructura que, según la propia Casa Rosada, había acumulado superposiciones. Pero el efecto político también es claro: la negociación federal queda más cerca del centro de decisiones y más lejos de una lógica ministerial clásica.
En paralelo, el Gobierno intenta mostrar cohesión después de varias semanas de ruido interno y de una agenda legislativa que exige volumen político. El rediseño apunta a ordenar responsabilidades, pero también a dejar señales sobre quién conduce las conversaciones más delicadas con las provincias.
La lectura política
La modificación llega en un momento en el que el oficialismo necesita sostener apoyos para avanzar con su paquete de reformas y, al mismo tiempo, evitar que la discusión por los nombres y los cargos opaque la gestión cotidiana.
En ese contexto, la ampliación del poder de Santilli aparece como una jugada para profesionalizar la rosca y darle continuidad a la relación con los gobernadores. El costo, sin embargo, es que el Gobierno vuelve a exhibir que su reacomodamiento institucional todavía está en pleno movimiento.
