El Senado le marcó otro límite a Milei con la jueza Michelli y expuso una nueva grieta en el oficialismo

Publicado: 04 / 07 /2026

El Senado le marcó otro límite a Milei con la jueza Michelli y expuso una nueva grieta en el oficialismo
Foto: Palacio del Congreso de la Nación Argentina. Wikimedia Commons / CC BY-SA.

El Senado volvió a ponerle un freno político a Javier Milei al aprobar la designación de María Verónica Michelli, una jueza que el Presidente había intentado retirar de la nómina. La votación dejó al descubierto una nueva grieta dentro del oficialismo y abrió otra discusión sobre los límites del poder presidencial en materia judicial.

La polémica se encendió a comienzos de junio, cuando la Casa Rosada intentó frenar el pliego por el parentesco de Michelli con un periodista que investiga causas vinculadas al Gobierno. La explicación oficial no logró ordenar el conflicto y terminó generando el efecto contrario: la oposición aprovechó la situación, el Senado avanzó con la votación y la interna libertaria quedó expuesta en público.

La sesión fue especialmente incómoda para Milei porque mostró algo más profundo que una derrota puntual. No solo se frustró el intento de retirar el pliego, sino que también quedaron a la vista tensiones entre figuras clave del oficialismo y aliados que ya no acompañan de manera automática cada decisión de la Casa Rosada. En una agenda judicial ya de por sí sensible, el episodio sumó un costo político adicional.

Por qué el caso Michelli pesa tanto

  • Expone la tensión entre la facultad presidencial y el control del Senado.
  • Revela nuevas diferencias dentro de la coalición gobernante.
  • Vuelve a instalar el debate sobre transparencia y discrecionalidad.
  • Le suma otra pérdida parlamentaria a un Gobierno que necesita disciplina legislativa.

Más allá de la discusión estrictamente jurídica, el caso terminó funcionando como un termómetro político. La Casa Rosada quiso imponer una decisión, el Senado la discutió, y el oficialismo quedó obligado a convivir con una señal incómoda: aun con más poder parlamentario que el año pasado, Milei sigue encontrando límites cuando la negociación se mezcla con el costo institucional.

En ese marco, Michelli pasó de ser una candidata poco conocida a convertirse en un símbolo del choque entre el intento de control político desde el Ejecutivo y la capacidad del Congreso de marcarle la cancha. El episodio no cierra la discusión, pero sí deja una certeza: la relación entre Milei y el Senado sigue lejos de cualquier estabilidad duradera.

Fuentes consultadas