La reforma electoral de Milei choca con el Senado y Santilli encara una negociación cuesta arriba

Publicado: 06 / 07 /2026

La reforma electoral de Milei choca con el Senado y Santilli encara una negociación cuesta arriba
Foto: Palacio del Congreso de la Nación Argentina. Wikimedia Commons.

La Casa Rosada volvió a poner la reforma electoral en el centro de su estrategia y, otra vez, se topó con el mismo problema: el Senado no ofrece los votos necesarios para avanzar con la eliminación de las PASO. Diego Santilli asumió la tarea de destrabar la negociación, pero el oficialismo todavía no consigue ordenar a los aliados ni cerrar un diseño que seduzca a la UCR y al PRO.

La discusión ya dejó de ser técnica y se volvió abiertamente política. Para el Gobierno, la prioridad es despejar el camino hacia 2027 y quedarle con menos margen a la oposición para ordenar internas. Para buena parte de los bloques dialoguistas, en cambio, la eliminación de las primarias no es una simplificación institucional sino una jugada que concentra poder en la Casa Rosada y le quita herramientas al resto de los espacios.

El problema es aritmético. En el Senado, la reforma necesita mayoría absoluta y el oficialismo no llega con sus propios votos. Por eso Santilli activó conversaciones con gobernadores y senadores aliados, mientras Karina Milei empuja una arquitectura electoral que, además de suspender o eliminar las PASO, permita un esquema de listas que preserve espacios provinciales sin romper la estructura presidencialista del mileísmo.

Lo que traba el proyecto

  • El Gobierno no junta los 37 votos que necesita en el Senado.
  • La UCR mantiene resistencias fuertes a eliminar las PASO por completo.
  • Pro y otros bloques dialoguistas piden cambios y garantías para no quedar absorbidos.
  • La discusión por las colectoras y la ficha limpia suma otra capa de tensión al borrador.

El oficialismo quiere que la reforma llegue antes del cierre del año legislativo, pero el margen político se achica. Santilli entra a la negociación con mejor llegada que varios de sus antecesores, aunque eso no alcanza por sí solo: los gobernadores piden señales, el Senado reclama texto concreto y la oposición dialoguista no quiere convalidar un esquema que, en los hechos, beneficie únicamente al armado libertario.

En ese contexto, la reforma electoral ya no aparece como una discusión de calendario, sino como una prueba de poder. Si la Casa Rosada logra avanzar, Milei llegará a 2027 con un mapa electoral a medida. Si no lo consigue, quedará expuesto a una dificultad básica: todavía depende demasiado de acuerdos que no controla del todo.

Fuentes consultadas