Santilli debutó en el Congreso y la Rosada intenta destrabar Zonas Frías, Inocencia Fiscal y la agenda de Milei

Publicado: 06 / 07 /2026

Santilli debutó en el Congreso y la Rosada intenta destrabar Zonas Frías, Inocencia Fiscal y la agenda de Milei
Foto: Casa Rosada, Buenos Aires, Argentina. Wikimedia Commons / Diego Delso.

Diego Santilli debutó en el Congreso como jefe de Gabinete y la Casa Rosada trató de mostrar una nueva etapa política, más abierta al diálogo con gobernadores y bloques aliados. El objetivo es claro: reactivar la agenda legislativa que quedó frenada tras la salida de Manuel Adorni y destrabar algunos de los proyectos que Milei considera centrales para esta segunda mitad del año.

La primera tarea del flamante jefe de Gabinete es ordenar una negociación que mezcla urgencias parlamentarias, internas libertarias y necesidades concretas del oficialismo. La reforma política sigue en el centro de la escena, pero en la lista también aparecen Zonas Frías, Inocencia Fiscal, la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada y el proyecto Hojarasca. Es decir: la Rosada quiere mover varias piezas al mismo tiempo.

El problema, una vez más, es que la aritmética legislativa no acompaña con la velocidad que el Gobierno pretende. El Senado sigue siendo el terreno más incómodo y la convocatoria de labor parlamentaria, sumada al calendario por el 9 de julio, obliga a medir cada voto. Santilli, con más experiencia de negociación que otros funcionarios libertarios, quedó al frente del operativo.

Los proyectos que la Casa Rosada quiere empujar

  • Zonas Frías, para revisar subsidios en la factura del gas.
  • Inocencia Fiscal, con cambios al régimen de declaración simplificada.
  • La reforma política, todavía trabada por la discusión sobre las PASO.
  • Inviolabilidad de la Propiedad Privada y la ley Hojarasca, que el oficialismo quiere reactivar.

La jugada de Milei y Karina Milei apunta a mostrar gobernabilidad después del reacomodamiento interno. Santilli fue elegido, justamente, porque puede moverse mejor en ese terreno: conoce el Congreso, tiene puente con sectores del PRO y entiende el lenguaje de los gobernadores. El oficialismo necesita ese perfil para que la nueva etapa no quede reducida a un cambio de nombres.

Si la negociación prospera, la Casa Rosada podría llegar a julio con una agenda más ordenada y con chances de avanzar en proyectos que hoy siguen trabados. Si vuelve a faltar el número, el mensaje será el de siempre: el Gobierno mantiene iniciativa política, pero todavía no consiguió transformar esa voluntad en mayoría efectiva.

Fuentes consultadas