Milei ordena la mesa política y acelera la pulseada por las PASO y el Presupuesto 2027
Publicado: 20 / 07 /2026
El Gobierno volvió a mover sus piezas más sensibles en el arranque de la semana política: reordenó la mesa de decisiones, aceleró la búsqueda de apoyos en el Congreso y dejó en claro que la prioridad ya no pasa por administrar el desgaste del último tramo, sino por llegar a 2027 con una arquitectura de poder más sólida.
La estrategia combina dos objetivos que suelen chocar entre sí. Por un lado, Milei intenta bajar el nivel de fricción interna y ordenar a su tropa después de semanas de mensajes cruzados. Por el otro, necesita abrir el juego con gobernadores, aliados parlamentarios y bloques dialoguistas para empujar la suspensión de las PASO y el Presupuesto 2027, dos llaves que pueden definir la segunda mitad de su mandato.
Qué está intentando ordenar la Casa Rosada
- Rearmar la mesa política para centralizar la toma de decisiones.
- Conseguir votos o abstenciones para suspender las PASO.
- Blindar el Presupuesto 2027 antes de que el clima legislativo se tense más.
- Evitar que la interna oficialista le quite margen a la agenda reformista.
La señal es política, pero también económica. El Gobierno sabe que si entra a la discusión legislativa con la imagen de un oficialismo desordenado, el costo de cada negociación sube. Por eso la Casa Rosada intenta mostrar disciplina, bajar el ruido y volver a ordenar la agenda alrededor de un paquete de reformas que incluye reglas electorales, cuentas públicas y nuevas leyes económicas.
En ese tablero, el Congreso pasa a ser el verdadero termómetro. Si el oficialismo logra sumar respaldo, la pulseada por las PASO puede convertirse en una victoria simbólica y el Presupuesto en un anclaje para lo que viene. Si no lo consigue, el Gobierno puede quedar otra vez atado a una negociación permanente con aliados que piden precio alto por cada voto.
Lo que viene
La apuesta de Milei es llegar a la segunda parte del año con más control político y menos improvisación. No parece una tarea simple: las diferencias internas siguen, los gobernadores ya aprendieron a medir el costo de acompañar y el Congreso muestra que no está dispuesto a acompañar al oficialismo sólo por inercia. Aun así, la Casa Rosada eligió acelerar ahora porque entiende que, si espera demasiado, la agenda se le puede desordenar otra vez.
