Kicillof le baja el tono a la interna y vuelve a decir que la pelea real es con Milei
Publicado: 22 / 07 /2026
Axel Kicillof volvió a marcarle el eje al peronismo bonaerense: la disputa central, dijo en su entorno, sigue siendo con Javier Milei y no con las internas del propio espacio. La definición aparece en medio de una relación cada vez más áspera con La Cámpora y con la discusión por el rumbo del 2027 cada vez más visible.
Según la cobertura de TN, el gobernador reunió a los suyos y pidió evitar nuevas peleas puertas adentro. La frase que ordenó el mensaje fue clara: no se trata de “ganar una discusión”, sino de ganar elecciones. En paralelo, Página/12 describió una pelea en el peronismo que ya escaló a cielo abierto y donde la discusión por el liderazgo bonaerense se mezcla con la estrategia nacional.
Qué buscó ordenar Kicillof
- Bajar la intensidad de la interna con el kirchnerismo duro.
- Desplazar el centro de la disputa hacia el Gobierno nacional.
- Sostener una línea de campaña más amplia para la provincia y para 2027.
- Evitar que la discusión por candidaturas tape la agenda de gestión.
El planteo tiene una lectura política obvia: Kicillof intenta mostrarse como el referente que más claramente puede disputar con Milei sin quedar atrapado en la pelea interna del peronismo. Es una forma de preservar su capital político y, al mismo tiempo, de advertir que la fragmentación del espacio puede terminar beneficiando al oficialismo libertario.
La tensión no desaparece por una frase. La relación con La Cámpora sigue cruzada por desconfianzas, reproches por la conducción y diferencias sobre cómo encarar el próximo ciclo electoral. Pero el gobernador eligió, al menos por ahora, no alimentar más la grieta propia y empujar la idea de que el adversario principal está afuera.
La lectura de fondo
El mensaje también funciona como una apuesta a futuro. Si el peronismo llega dividido a la próxima elección nacional, el costo no recaerá sólo en Buenos Aires. Por eso Kicillof insiste en no profundizar la pelea y en sostener un discurso que lo ubique como figura de síntesis frente a un escenario político todavía muy inestable.
El problema es que la interna ya tomó volumen público y cualquier movimiento del gobernador se interpreta en clave de poder. Ese ruido puede bajar si hay acuerdo, pero mientras tanto cada gesto, cada declaración y cada foto sigue alimentando la pulseada dentro del propio peronismo.
