Milei apura la negociación en el Congreso para rescatar su agenda
Publicado: 22 / 07 /2026
El Gobierno quiere aprovechar las próximas dos semanas para destrabar en el Congreso una serie de proyectos que quedaron congelados. La lista incluye reforma electoral, cambios en la ley de Zonas Frías, venta de tierras, Súper RIGI y otras reformas económicas que siguen esperando acuerdos con los bloques que antes acompañaban al oficialismo.
La cobertura de Página/12 describió un “Congreso de vacaciones” en el que Milei apuesta a recomponer la negociación política para rescatar parte de su agenda. En paralelo, la Casa Rosada intenta reactivar contactos con gobernadores, aliados y jefes parlamentarios para no llegar a agosto con la agenda completamente frenada.
Qué está trabado
- La reforma electoral y el paquete de cambios políticos que el Gobierno quiere activar.
- La modificación en Zonas Frías, que quedó en un limbo de negociación.
- La venta de tierras y el avance del Súper RIGI.
- El resto de las reformas económicas que dependen de mayorías frágiles.
La señal que busca el oficialismo es clara: demostrar que todavía puede ordenar el Congreso y que la pérdida de apoyos no lo dejó sin iniciativa. Pero la foto parlamentaria es menos favorable que hace unos meses y cada proyecto exige más conversaciones, más concesiones y más paciencia que antes.
Por eso el Gobierno insiste en una estrategia de dos tiempos. Primero, reacercarse a los aliados que se enfriaron. Después, convertir ese reacomodamiento en votos concretos. La dificultad no está sólo en los números, sino también en la desconfianza acumulada durante el primer tramo del año.
Por qué el Congreso vuelve al centro
Milei necesita que la segunda mitad del año no quede marcada por la parálisis legislativa. Si logra algo de movimiento en Diputados y Senado, reforzará la idea de que su programa sigue en pie y que todavía puede marcar el ritmo de la política nacional. Si no, la agenda volverá a quedar atada a la economía y a la pulseada con las provincias.
La imagen del recinto vacío funciona como espejo de ese desafío: el Gobierno quiere discusión, acuerdos y velocidad en un escenario donde nada de eso está garantizado. El Congreso, por ahora, sigue siendo la llave que habilita o bloquea el resto del programa oficial.
