Bullrich y Sturzenegger no aflojan con la reforma de tierras y buscan llegar al 6 de agosto
Publicado: 27 / 07 /2026Patricia Bullrich y Federico Sturzenegger no aflojan con la reforma de tierras. Mientras el Senado se toma un respiro, el oficialismo sigue negociando para llegar al 6 de agosto con el proyecto intacto y sin tocar el capítulo más sensible: la flexibilización de la compra de campos por extranjeros.
La discusión volvió a quedar en el centro de la agenda después de que Perfil contara que el Gobierno quiere sostener el texto original, pese a las resistencias que aparecieron dentro del propio oficialismo y entre los bloques aliados. Infobae y Buenos Aires Times también vienen siguiendo el mismo frente: una ley que mezcla soberanía, inversión, control provincial y una negociación política que sigue abierta.
Qué busca cambiar la ley
- Eliminar restricciones generales a la compra de tierras rurales por extranjeros.
- Mantener límites más duros para Estados extranjeros y empresas estatales.
- Dar más margen a las provincias para intervenir en autorizaciones sensibles.
- Reordenar el régimen vigente bajo la idea de “inviolabilidad de la propiedad privada”.
La pulseada no es menor. El capítulo de tierras se volvió el punto más conflictivo de la reforma porque toca recursos estratégicos y activa alertas en provincias fronterizas, donde la idea de abrir más la puerta a capitales externos genera resistencia política y territorial. El oficialismo, sin embargo, insiste en que el cambio daría más previsibilidad jurídica y dejaría atrás un esquema que considera demasiado rígido.
Bullrich quedó como la principal negociadora en el Senado y Sturzenegger se encargó de empujar la letra fina del proyecto. En el Gobierno creen que todavía hay margen para sumar apoyos si se mantienen algunas correcciones federales, pero la oposición ve una discusión mucho más profunda: qué tipo de control quiere tener el Estado sobre la tierra y qué costo político puede tener ceder en ese punto.
El trasfondo político
El 6 de agosto aparece ahora como la próxima parada. Si el oficialismo llega con votos, la ley puede avanzar como una de las piezas fuertes del segundo semestre; si no, volverá a quedar claro que el capítulo de tierras sigue siendo una de las batallas más difíciles de la agenda mileísta.
La foto de Bullrich y Sturzenegger resume bien el momento: negociación intensa, cálculo político y un intento de no soltar una reforma que el Gobierno considera central. La discusión seguirá, porque detrás del texto legal hay una disputa mucho más grande sobre poder, territorio y reglas de juego para los próximos años.
