Adorni se fue en medio del escándalo de corrupción que golpea al gabinete de Milei
Publicado: 24 / 07 /2026
La renuncia de Manuel Adorni dejó al descubierto una crisis política que le pega al corazón del relato oficialista: el gobierno que llegó prometiendo dinamitar la “casta” terminó atrapado por un escándalo de corrupción en su propio círculo de confianza.
AP, Reuters y El País coincidieron en el mismo punto: la salida del jefe de Gabinete no fue una movida menor, sino el desenlace de semanas de desgaste por sospechas de enriquecimiento ilícito, gastos difíciles de explicar y una defensa pública que ya no alcanzaba para contener el daño político.
El golpe político
Adorni no era un funcionario más. Había sido uno de los rostros más visibles del mileísmo y también uno de sus interlocutores más útiles en la relación con el Congreso. Su salida obliga a la Casa Rosada a recomponer una pieza sensible justo cuando necesita votos, disciplina interna y un discurso creíble sobre transparencia.
El caso también arrastra a Javier Milei, que defendió a su colaborador hasta que la presión política y judicial volvió insostenible su permanencia. La consecuencia es doble: por un lado, el Gobierno pierde a uno de sus operadores más cercanos; por el otro, la bandera anticorrupción queda seriamente dañada en plena discusión sobre reformas y negociación legislativa.
Lo que deja la salida
La lectura en la política argentina es directa. Cada escándalo que toca al entorno presidencial hace más difícil sostener la idea de un gobierno impermeable a los viejos vicios que Milei promete combatir. Y cuando la crisis alcanza a figuras clave de la gestión, el costo ya no es solo de imagen: también se vuelve operativo.
La pregunta inmediata es quién absorbe esa pérdida de conducción y con qué margen podrá el Ejecutivo volver a ordenar su propia cocina. Si el reemplazo no llega rápido, el gobierno corre el riesgo de entrar en un tramo de mayor fragmentación y menor capacidad de iniciativa parlamentaria.
