Enrique Fairlie Fuentes, el obsecuente que llegó de México

Publicado: 22 / 03 /2022


Los documentos que confirman la complicidad de sectores de la prensa internacional con la dictadura cívico militar de la Argentina

“Lo que ustedes llaman aciertos son errores,
los que reconocen como errores son crímenes
y lo que omiten son calamidades”.
Rodolfo Walsh, 24 de marzo de 1977

La burocracia del terrorismo de Estado dejó impresas las huellas de sus atrocidades. En este caso, Télam presenta ocho carpetas con información nunca antes revelada, que exponen una de las obsesiones del régimen criminal que tomó el poder el 24 de marzo de 1976: su intento por contrarrestar en el plano internacional lo que la Junta militar definió como una campaña “antiargentina”, que fue en verdad la sucesión de denuncias en el país – pero sobre todo en el exterior – sobre las torturas y desapariciones de miles de personas en los campos de extermino que la dictadura desplegó a lo largo de la Argentina.

La dictadura diseñó una acción de contrainformación y propaganda que contó con el asesoramiento de la influyente agencia multinacional de publicidad y comunicación Burson-Marsteller, y que tuvo en el Ministerio de Relaciones Exteriores el órgano desde donde se articuló el plan del gobierno genocida para intentar neutralizar los cuestionamientos que recibía en las principales capitales del mundo por su sistemática violación a los derechos humanos.

En los subsuelos del Palacio San Martín, sede de la Cancillería, funcionaba la Dirección de Prensa. Un ministerio que, en la distribución del poder entre las tres fuerzas, quedó bajo la órbita de la Armada comandada por Emilio Massera. Cada jornada, eran trasladadas desde la ESMA hasta el recoleto edificio del barrio de Retiro personas que estaban detenidas desaparecidas para trabajar en la confección de los archivos y el seguimiento en la prensa internacional de las noticias que se publicaban sobre la Argentina. Un trabajo esclavo que fue denunciado ante la Justicia, en 1985, por las declaraciones de sobrevivientes en el Juicio a las Juntas. Los ocho legajos que se detallan en esta investigación integraron ese archivo del horror con el que el régimen castrense sistematizó la planificación de la mentira. Los folios de las carpetas halladas indican que fueron cientos los archivos confeccionados que aún no vieron la luz y que quizá nunca se logren encontrar. Pero existieron, como dan testimonio los documentos presentados en exclusividad por Télam.

Paso a paso

El punto de partida de la investigación se puede precisar en el momento en que el periodista Enrique Vázquez recibió las carpetas que habían permanecido, durante años, guardadas en un cajón del estudio jurídico de un abogado que supo estar vinculado a un organismo de Derechos Humanos. Legajos secretos que había recibido de manos de un empleado de Cancillería, que los había rescatado de un volquete en el momento en que estaban desmontando el archivo en el Ministerio de Relaciones Exteriores, en los días en que languidecía la dictadura cívico militar.

Al morir el abogado, una secretaria de su estudio entregó el material al periodista. Y semanas atrás Vázquez se contactó con Télam para poner a disposición toda la documentación. Así comenzó un trabajo en conjunto entre el periodista y distintas áreas de la redacción de la agencia, que intercambiaron y aportaron información a la ya contundente existencia material de los legajos.

En ese entrecruzamiento de datos se trabajó sobre los archivos desclasificados hace una década por la propia Cancillería, lo que permitió respaldar la información que surgió de las lecturas de las carpetas, como se puede observar en este informe especial. También se realizó una relectura de algunas declaraciones ante de la Justicia y entrevistas periodísticas de personas que fueron víctimas sobrevivientes del terrorismo de Estado, como fue el caso de la ya fallecida Elisa Tokar, una de las detenidas desaparecidas que padeció el trabajo esclavo en los sótanos de palacio San Martín durante sus largos meses de cautiverio en la ESMA.

Vázquez es el autor de los textos que describen los contenidos de cada uno de los ocho legajos que permanecieron ocultos por más de 40 años y que exponen las maniobras de propaganda diagramada por la Secretaría de Información Pública del régimen genocida. Su trabajo fue complementado con una contextualización histórica en la que se subrayan algunos de las acciones del terrorismo de Estado o de la resistencia cívica al régimen que tuvieron impacto y relevancia internacional, como fue la desaparición y el asesinato del periodista y escritor Rodolfo Walsh (del que se cumplen 45 años este 25 de marzo), el secuestro del periodista Jacobo Timerman o los asesinatos de las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo Azucena Villaflor de De Vincenti, Esther Ballestrino de Careaga y María Ponce de Bianco, y de las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet. También se recuerda el Mundial de fútbol de 1978 que concentró las miradas del mundo sobre la Argentina. Una de las maniobras de la dictadura cívico militar, en ese marco, fue la invitación a periodistas de distintos países centrales en los que había presencia de exiliados argentinos y denuncias contra las violaciones a los derechos humanos del gobierno de Jorge Rafael Videla.

Enrique Vázquez entregará todas las carpetas a Memoria Abierta, una institución que reúne a distintas organizaciones de derechos humanos.

En cada uno de estos ocho legajos permanecieron ocultos por más de cuatro décadas quienes fueron algunos de los periodistas y medios de comunicación que accedieron a ser parte de la operación propagandística; los intercambios de cartas, las recomendaciones, las invitaciones, sus gastos e incluso cables reservados con información confidencial.

Durante años permaneció oculta una parte central de la planificación de la mentira. Hasta hoy.

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Telam SE

 

origen: México

1981 Enrique Fairlie Fuentes

El obsecuente que llegó de México Por Enrique Vázquez

Tanto en el Juicio a las Juntas como en la Causa 1270, personas que estuvieron detenidas-desaparecidas en la Escuela Superior de Mecánica de la Armada (ESMA) no sólo denunciaron torturas y vejaciones, sino también haber sido forzadas a realizar trabajo esclavo; algunas realizaron tareas administrativas en la “pecera” del mismo edificio de la ESMA y otras en los ministerios de Bienestar Social o de Relaciones Exteriores, espacios ocupados por Emilio Eduardo Massera en el gabinete de Jorge Rafael Videla.

El rescate azaroso de 8 carpetas con destino de volquete corrobora aquellas declaraciones, y de paso revela uno de los métodos a los que apeló la última dictadura para ocultar hacia el exterior tanto el carácter genocida de la represión como la penuria derivada de su política económica.

Las carpetas, confeccionadas por mujeres que durante la noche dormían tabicadas en la “capucha” de la ESMA y durante el día trabajaban como adscriptas a la oficina de Prensa del Ministerio de Relaciones Exteriores, en el espléndido Palacio San Martín, documentan paso a paso cómo se obtenían las notas “a favor” en medios como The Washington Star o Le Figaro.

Trabajo esclavo en la ESMA

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En el sitio www.memoriaabierta.org.ar se pueden consultar los testimonios de las sobrevivientes Miriam Lewin, Marta Varela y Graciela García Romero.

Esta primera entrega, sobre la carpeta que lleva el número 161, gira en torno a la invitación que el embajador en México, Carlos Gómez Centurión, le cursó al editorialista de “El Heraldo”, Enrique Fairlie Fuentes, en agosto de 1978. La entusiasta aceptación de Fairlie Fuentes llegó a la Cancillería en septiembre de ese mismo año, junto a un sintético presupuesto acotado a mano por el embajador: pasajes 1.020 dólares, estadía 700 y “varios” otros 700. Total: 2.420 dólares.

Al poco tiempo, y en función de lo acordado, Fairlie Fuentes remitió el cuestionario escrito que debía responder el presidente Videla, con preguntas tan desafiantes como “¿Qué época feliz de su niñez le gustaría se volviera a repetir?” o “Sus ratos libres, ¿a qué los dedica?”

Semejante grado de abyección incomodó a los propios milicos, que en enero del ’79 le pidieron un segundo cuestionario “circunscripto exclusivamente a temas de actualidad nacional e internacional”.

El cuestionario para Videla by Télam on Scribd


Fairlie Fuentes llegó por fin a Buenos Aires en marzo del ’79, fue recibido en Ezeiza por Raúl Portal -funcionario de la oficina de Prensa de la Casa Rosada, el mismo que después sería célebre con el “¡Pum para arriba!”- y alojado junto a su mujer en una habitación matrimonial del hotel Presidente.

Ficha sobre las actividades de Fairlie Fuentes en Argentina Con tinta azul se consigna que Portal lo lleva al Hotel Presidente
Ficha sobre las actividades de Fairlie Fuentes en Argentina. Con tinta azul, se consigna que Portal lo lleva al Hotel Presidente.

En el hotel protagonizó un episodio desagradable, tras compartir la cena con su mujer y dos amigos argentinos. Comieron los mejores platos y disfrutaron los mejores vinos de la carta, para coronar la velada con un par de rondas de coñac francés. Pasadas las 2 de la mañana, Fairlie Fuentes firmó la cuenta y se disponía a subir a su habitación cuando se le acercó el maitre y le preguntó si todo había sido de su agrado. El huésped respondió afirmativamente: todo había sido exquisito. “Entonces, ¿por qué no dejó propina para los mozos que lo estuvieron atendiendo durante más de 4 horas?”, quiso saber el gastronómico. Fairlie Fuentes se declaró ofendido, extrajo de su bolsillo 3 dólares y los tiró sobre la mesa.

Al día siguiente presentó sus quejas ante el secretario de Prensa de la Cancillería, y una patota del grupo de tareas de la ESMA cayó sobre la recepción del hotel. El gerente se disculpó en nombre propio y de la empresa, prometió compensar al señor Fairlie Fuentes pasándolo sin cargo de la habitación matrimonial a una suite exclusiva, pero nada de eso fue suficiente hasta que el maitre pidió trémulas disculpas “por su atrevimiento” ante el huésped pijotero. El episodio aparece destacado en hoja aparte con la firma de Portal.

Fairlie Fuentes y Videla frente a frente en una de las dos entrevistas al dictador argentino que public el diario El Heraldo
Fairlie Fuentes y Videla frente a frente, en una de las dos entrevistas al dictador argentino que publicó el diario «El Heraldo».

De regreso a México, Fairlie Fuentes escribió dos notas para la primera plana y un editorial para la página 6 de “El Heraldo”, con profusión de ditirambos hacia Videla y la dictadura.





Fuente: TELAM