‘Este libro aborda el tema más trágico de la historia argentina’

Publicado: 24 / 03 /2022


Como le defini el doctor Flix Crous Rouge Una mirada sobre los juicios por los crmenes de la dictadura es un libro confiable e imprescindible Foto Fernando Gens
Como le definió el doctor Félix Crous, «Rouge – Una mirada sobre los juicios por los crímenes de la dictadura», es un libro confiable e imprescindible. (Foto: Fernando Gens)

El abogado Rodolfo Yanzón, de larga trayectoria en el campo de los derechos humanos, acaba de publicar su libro, «Rouge – Una mirada sobre los juicios por los crímenes de la dictadura». Un tema del cual él fue protagonista, y que aborda desde una diversidad de planos. En coincidencia con el cuatrigésimo sexto aniversario del golpe cívico-militar, habló con Telam sobre la génesis de este texto, su backstage y ciertos detalles que subyacen en la consumación de una victoria popular sobre la impunidad. Con ustedes, su palabra.

Yanzn y su libro que aborda el momento ms trgico de la historia argentina Foto Fernando Gens
Yanzón y su libro que «aborda el momento más trágico de la historia argentina». (Foto: Fernando Gens)

 –Yanzón, ¿por qué el título del libro es «Rouge»?

–Por varias razones. En primer lugar, me gustan los títulos cortos, y con impacto. En este caso, la palabra Rouge recuerda dos episodios que relato en el libro, y que tienen que ver con actos de resistencia. En definitiva, esa es la idea que quise dejar asentada: los derechos humanos como acto de resistencia. No me gustan mucho los derechos humanos oficialistas.

Aquellos dos hechos se refieren a dos cautivos en la Esma. El primero es Horacio “Nariz” Maggio. En un momento, sus secuestradores lo sacan de la Esma, quizá para “marcar” a alguien. De pronto, él les pide ir a un baño público, los tipos se lo permiten, sin percatarse que ese baño tiene dos puertas. Entonces, Maggio entra por una puerta y se escapa por la otra, mientras los milicos lo aguardan en la primera. Estuvo varios meses afuera, denunciando las torturas y asesinatos cometidos en ese inframundo de la Armada. Incluso llamaba por teléfono a la Esma, y al que atendía le decía: “¡Hijos de puta! Para ustedes va a llegar un Núremberg”. También mandó una carta a embajadas y a organismos internacionales para denunciar los crímenes de la dictadura. Fue muy importante, porque esa carta quedó; fue un documento valiosísimo en cada una de las sentencias judiciales por los crímenes en la Esma. Y más allá de que Maggio tuvo un final trágico, porque lo volvió a capturar una patota del Ejército, mientras él se defendía a piedrazos. Su cuerpo al final fue llevado a la Esma, y su cabecilla, el “Tigre” Acosta, lo exhibió ante los prisioneros a modo de advertencia. Yo relaciono este hecho con el caso de Leopold Trepper, el jefe de “La Orquesta Roja”, la red de espías comunistas que operaba en las entrañas del Tercer Reich, quien le hizo una jugarreta parecida a los nazis. Claro que él sobrevivió. Pero en mi libro, la palabra Rouge también se refiere al lápiz labial…

La historia de Horacio «Nariz» Maggio (Canal Encuentro)

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–¿Lápiz labial? ¿Cómo es eso?

–Sí. Me refiero al lápiz labial que usó Graciela Daleo estando cautiva en la Esma, cuando, durante el Mundial ’78, los represores deciden sacarla a ella con otras secuestradas para festejar. Un horror casi surrealista. Allí, en medio de un mar de gente, ella le susurra a otra de las chicas: “Si acá gritáramos que estamos secuestradas, nadie nos daría bola”. Una situación terrible… Aquella vez, las llevaron a una parrilla de Vicente López para comer. Allí, los machos represores se pusieron a hablar, y sus forzadas acompañantes debían cumplir el rol femenino de escucharlos sin abrir la boca. En un momento, Graciela pide permiso para ir al baño. Los represores se lo dan. Entonces, en un claro acto de resistencia, ella escribe con lápiz labial sobre los azulejos: “Milicos Asesinos. ¡Vivan los Montoneros!”. Esas dos situaciones sustentan el título del libro.

–¿Cómo surgió la idea de escribir el libro?

Me ayudó la pandemia. Ya amasaba la idea de volcar en la escritura mi experiencia como abogado de víctimas del terrorismo de Estado. Tenía en claro que yo no quería publicar un libro que fuese solo para abogados, jueces y fiscales. Quería concebir un relato con cierto movimiento y agilidad; o sea, una especie de crónica que llevara el relato hacia el año 2003, que es cuando se reabren los juicios tras caer las leyes de impunidad. Un libro que contara cómo llegamos a eso. Un libro de divulgación, y que fuera entretenido, si se puede decir eso sobre un tema semejante; sin duda, el tema más trágico de la historia argentina. Pero fue la pandemia. Porque para no volverme loco, decidí ponerme a leer y escribir. Eso hice por varias horas, absolutamente todos los días de la semana, durante más de un año. «Rouge», es un hijo de la pandemia.

En la Esma tuvieron lugar los crmenes ms atroces de la dictadura
En la Esma tuvieron lugar los crímenes más atroces de la dictadura.

– ¿Acaso el libro puede interpretarse, entre otras cuestiones, como una bitácora de la conciencia que, entre 1983 y el presente, desarrolló la sociedad argentina sobre el ejercicio del terrorismo de Estado en la última dictadura?

–A mí me tocó vivir todo eso. Era un empleado de Tribunales durante el Juicio a las Juntas; trabajaba en la Fiscalía de Investigaciones Administrativas, y veía desde ese lugar los crímenes económicos de la dictadura. Asistí a varias audiencias del Juicio a las Juntas. Allí vi desfilar a sobrevivientes y familiares; vi como actuaban los fiscales y los defensores. Estos últimos eran verdaderos voceros de la tortura y la capucha. Una cosa obscena y terrible. Pero, en líneas generales, en ese juicio ya se advertía la actitud del alfonsinismo, cuya lógica era más o menos así: «Vamos a ir por unos pocos, porque en realidad nosotros necesitamos a las Fuerzas Armadas, con las que tenemos que convivir, pese a que  fueran las mismas que cometieron esos crímenes. Por esa razón, vamos a acotar esto a las máximas autoridades». De hecho, ya siendo candidato, (Raúl) Alfonsín hablaba de “distintos niveles de responsabilidad” y también, de “falta de responsabilidad” en algunos casos… o muchos.

–¿Cómo repercutía esta –diríase– disyuntiva, en el Poder Judicial?

–Este punto es muy interesante. Yo reproduzco en el libro los dichos de Ricardo Gil Lavedra, quien integró ese tribunal, al revelar que varios jueces le decían. “Ustedes están locos si van a hacer este juicio”. Claro que aludían a un problemita: el hecho de que el Poder Judicial fue parte de la dictadura. Tanto es así que, durante su última época, el sistema judicial –con excepciones que yo nombro– incurrió en un intento de montar una cobertura de impunidad para los represores. Sobre ello, en «Rouge» hay un capítulo entero.

–¿Cómo fue el rol de la prensa en este asunto? 

–Todo un tema. Es notable como los diarios que supieron reivindicar los crímenes, tal como lo hacía La Nación, o que difundían de manera acrítica los comunicados militares que hablaban de “enfrentamientos” para así blanquear ejecuciones en los centros clandestinos, se acomodaban a la democracia al ver acotado su margen de maniobra. Porque, incluso, en los primeros tiempos del alfonsinismo, La Nación publicaba solicitadas en apoyo a Videla y compañía. Eso ya no se ve en el diario de los Mitre, a pesar de alguna editorial con aquel tono. Pero ya no reivindicando a Videla sino –tal vez desde 2005 en adelante– lo que hacen es fogonear el juzgamiento de quienes integraron las organizaciones revolucionarias armadas. Es una renovada vuelta de tuerca para la teoría de los dos demonios. También hubo acomodamientos similares en otros sectores cómplices de los crímenes; a saber, grupos empresariales, la jerarquía de la Iglesia Católica y buena parte de la dirigencia política, sobre todo en 2005, cuando la Corte Suprema declara la inconstitucionalidad de las leyes del perdón, lo que permitió que aún hoy los juicios sigan abiertos.

Los miembros de la Junta Militar en el histrico juicio
Los miembros de la Junta Militar en el histórico juicio.

–Esos juicios también revelaron aspectos insospechados de la represión y de sus hacedores, ¿verdad?

–Sí. Como que los milicos de la dictadura, además de ser torturadores, violadores y asesinos, eran ladrones. Les encantaba la plata. Por caso, cuando revientan la casa de Lucila Révora, la madre de Wado de Pedro, los represores encontraron allí miles de dólares, que pertenecían a Montoneros. La cuestión es que en el centro clandestino (El Olimpo) ellos se peleaban por ese dinero. Y tanto se peleaban que el jefe del centro le pidió a un abogado allí cautivo que oficiara de oficial sumariante para así determinar quien tenía razón y quién no. Un delirio absoluto. Era moneda corriente que, en los allanamientos, la patota se robara hasta los muebles; vaciaban la casa. ¿Sabés con qué excusa? Privar de toda capacidad de resistencia a las organizaciones. En realidad, lo robado iba a parar a sus bolsillos. Un ejemplo, la fortuna que amasaron los represores de la Armada, Ricardo Miguel Cavallo y Jorge Carlos Radice, ahora juzgados por apropiación de bienes en tales circunstancias. Pero a esta clase de sujetos les molestaba de sobremanera ser tildados de “chorros”. Y eso bien lo sabe el periodista Miguel Bonasso. Una vez se cruzó con el general Antonio Domingo Bussi, y le gritó “¡torturador! y “¡asesino!”, pero el tipo no se inmutaba, hasta que le gritó “¡ladrón”! Recién entonces Bussi se puso como loco y, ya fuera de sí, bramó: “¡Yo no soy ladrón!”. 

Yanzn seala que no hay que olvidar que el Poder Judicial que juzg a la Junta tambin fue parte de la dictadura Foto Fernando Gens
Yanzón señala que no hay que olvidar que el Poder Judicial que juzgó a la Junta también fue parte de la dictadura. (Foto: Fernando Gens)

–¿Cuál fue el rol de la movilización popular en el proceso de Memoria, Verdad y Justicia, especialmente a partir de 2003?

–Hubo una constelación de factores. Hay quienes todavía afirman que a Néstor Kirchner no le importaban los derechos humanos, a pesar de que existe alguna documentación que demuestra lo contrario. Pero es una polémica que a mí no me interesa. Lo que hay que reconocer a Kirchner es que se hizo cargo de un reclamo que era casi unánime en la población argentina. ¿Cómo se llegó a eso? Repito: fueron varios factores.

Por un lado, los organismos de derechos tuvieron una práctica crucial, que consistió generar lazos con muchos actores sociales y políticos. Los partidos de izquierda estuvieron siempre, pero a partir de ese momento se también sumaron sectores del peronismo y del radicalismo, junto con otros espacios no tan mayoritarios. A eso se le añade que tuvimos un Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, que estuvo secuestrado, y eso no es poca cosa. Después, las Madres y Abuelas tuvieron la sabiduría de meter la lucha de los pañuelos blancos en todos los sindicatos y en las asociaciones profesionales. Por eso es que un grupo nada desdeñable de abogados se hizo carne y se apuntaló en esta lucha. Y los movimientos culturales no resultaron ajenos a esta cuestión. Ni la solidaridad internacional, la cual influyó en que, durante los años previos, los militares fueran juzgados en tribunales de países como Alemania, Italia y España cuando aún no se los podía juzgar acá. Pero, desde una óptica totalizadora, desde el comienzo esto se debe a la lucha y la valentía de las “viejas”, que fueron y son para la historia argentina un punto para vernos permanentemente. La resistencia vive en ese pañuelo blanco.

La tapa del libro de Yanzn
La tapa del libro de Yanzón.

–¿De qué manera repercutió en esta lucha el régimen macrista?

–Durante esa época, el negacionismo cobró un poco más de fuerza, ¿no? Hay que señalar al entonces secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj, recibiendo nada menos que en la ex Esma a Victoria Villarruel, una defensora de genocidas que ahora secunda a (Javier) Milei en la Cámara de Diputados y, además, es la delegada local del armado internacionalista de Vox, el partido de la ultraderecha española. Esa visita fue un hito del macrismo. Y Avruj también recibía allí a los abogados de represores.

El macrismo, además, supo respaldar el fallo de la Corte del 2×1. Claro que después retrocedió al ver que había una reacción popular muy fuerte. Eso también nos revitalizó. En cierta manera, la Corte nos hizo un favor. Un detalle: los abogados de represores que mencioné, terminaron diciendo que el macrismo los defraudó. Por supuesto, no fue así; lo que realmente había sucedido es que este reclamo popular era muy potente, y ya se había hecho carne en la sociedad argentina. En eso no hay vuelta atrás.





Fuente: TELAM