Gallardo se despide de River: Cambios y legado imborrable en Núñez
Publicado: 26 / 02 /2026La salida de Marcelo Gallardo del banquillo de River Plate marca el infalible fin de un ciclo en la institución. En un emotivo video compartido a través de las redes del club, el afamado Muñeco ha anunciado que su último encuentro será ante Banfield, cerrando así una etapa que, si bien no resultó tan exitosa como la primera, sigue siendo un capítulo significativo en la historia del fútbol argentino. Esta decisión fue tomada tras una serie de rendimientos decepcionantes, incluido un traspié contra Vélez Sarsfield, lo que dejó al equipo sin títulos y sin cumplir las expectativas depositadas por la afición.
Durante su primera etapa, que comenzó en junio de 2014, Gallardo transformó a River Plate en un gigante del fútbol sudamericano. Su liderazgo condujo al club a cosechar un total de 14 títulos, entre ellos dos Copas Libertadores, una de ellas memorablemente ganada contra Boca Juniors, así como una Copa Sudamericana, tres Copas Argentina y la Liga Profesional. Este periodo sentó las bases de una cultura ganadora, transformando no solo al equipo mayor, sino también reestructurando las categorías formativas.
Más allá del rol tradicional de un DT, Gallardo se convirtió en una figura trascendental en la toma de decisiones y la cultura laboral del club. Su apodo, Napoleón, evidencia su aguda capacidad táctica y estratégica, al implementar cambios significativos que dejaron huella en el equipo desde su llegada a la institución.
Pese a su regreso en 2024 después de la partida de Martín Demichelis, las expectativas eran altas para revivir días de gloria. Sin embargo, el desempeño fue lejos de lo esperado: 85 partidos en total, 35 victorias, 32 empates y 18 derrotas. A pesar de una fuerte inversión en nuevos jugadores, la falta de títulos y el rendimiento irregular marcaron el desgaste de esta segunda etapa.
“Mis palabras son de agradecimiento, principalmente a este enorme club y su gente, por el apoyo incondicional durante todos estos años, incluso en los momentos difíciles. Claramente, las cosas no salieron como teníamos proyectadas”, expresó el Muñeco en su despedida.
El legado de Gallardo, aunque su segunda etapa no fue lo que se esperaba, está grabado en la memoria de los hinchas y en la historia de River Plate.

Gabriel Rodríguez, figura clave en la formación de jóvenes talentos en River, se alejó durante la gestión de Daniel Passarella, pero regresó gracias a Rodolfo D’Onofrio y nuevamente se sumó al equipo en la segunda etapa del Muñeco. En una reciente charla con Infobae, Rodríguez subrayó la importancia de lograr que al menos la mitad del plantel profesional proviniera de las divisiones inferiores.
Para concretar este objetivo, Gallardo estableció una serie de directrices que los entrenadores de las categorías base debían seguir sin excepción. “La clave es la continuidad del estilo y la metodología de entrenamiento que impuso. Se realizan charlas regulares para asegurar que todos sigan la misma línea”, afirmó Rodríguez.
No solo se enfocó en el primer equipo, sino que también estaba profundamente involucrado en el desarrollo de las divisiones inferiores. Gallardo solicitó que cada categoría jugara con el mismo estilo y sistema táctico que el primer equipo.
Una de las reglas fundamentales instituidas por Gallardo fue “el que no corre, no juega”, reflejando la filosofía del club de priorizar el buen juego, adaptada a las exigencias actuales. “El fútbol ha cambiado; es más dinámico y requiere una mayor búsqueda de intensidad física”, sostuvo Rodríguez.
Durante su gestión, se implementó la práctica de la videoteca para los jóvenes talentos, donde integrantes del plantel principal analizaban jugadas y les enseñaban lo que esperaban de ellos.
Los progresos en la cantera se reflejaron en los traspasos de jugadores como Julián Álvarez (Manchester City), Enzo Fernández (Benfica), Diablito Echeverri (Manchester City) y Franco Mastantuono (Real Madrid).
Con el arribo de Stefano Di Carlo como presidente, se formalizó una nueva estructura en el sector de fútbol del club, donde Gallardo fue nombrado CEO del fútbol profesional, obteniendo así el control total sobre todas las decisiones deportivas, con el fin de optimizar la gestión en el club.

Aunque en su regreso no logró añadir nuevos trofeos a la vitrina del Monumental, los logros y la influencia de Marcelo Gallardo en River Plate trascienden la simple cuantificación de títulos. Enfrentó numerosas “batallas” invisibles que consolidaron a su equipo como temido en el ámbito continental.
El Muñeco logró transferir su propia sed de victoria, forjada durante su carrera como jugador. La palabra “relajarse” no tiene espacio en el complejo entorno del Monumental, donde el objetivo siempre fue el máximo rendimiento y el deseo de superación constante. Gallardo impuso un alto estándar de ambición durante sus entrenamientos y encuentros.
Nacido en Merlo, se erigió en una auténtica “bestia negra” para Boca, evitando caer en el juego de su eterno rival. Aparte de la inolvidable final de 2018 en Madrid, también eliminó a Boca en otras competencias, consolidando su legado ante los rivales. En el segundo ciclo, el equipo no mantuvo la misma racha de triunfos, pero se logró imponer en dos de los tres superclásicos disputados.
Otro aspecto destacado de su gestión fue elevar a River entre los mejores clubes del mundo. Sus 14 títulos incluyen siete competiciones internacionales. En su primera etapa, ganó igual número de Libertadores que la institución poseía, además de tres Recopas Sudamericanas y una Copa Sudamericana.
Antes de la llegada de Gallardo, entrenar en Ezeiza se consideraba un castigo; su llegada cambió completamente esa narrativa. Impulsó modernizaciones en las instalaciones, presentando un plan que finalmente se materializó con la inauguración del River Camp el 20 de septiembre de 2016.
“Fue una gran emoción. Este proyecto comenzó desde una simple propuesta que se convirtió en una realidad, obteniendo un predio de nivel mundial que nos llena de orgullo,” exclamó el entonces presidente Rodolfo D’Onofrio.
La transformación fue notable, con la expansión de las instalaciones alcanzando las 14 hectáreas. El predio cuenta con siete canchas, vestuarios, áreas de masajes, y nuevos departamentos dedicados a la kinesiología, psicología y nutrición.

A pesar de la pandemia, el club no se detuvo. Se ejecutó una renovada inversión para mejorar el césped del estadio, cumpliendo una de las expectativas de Gallardo. Consciente de la importancia de un campo de juego óptimo, la administración implementó un sistema híbrido, llevando el nivel del suelo a dos metros menos y asegurando un drenaje eficiente.
El ambicioso plan no se detuvo en la renovación del campo; se impulsó una extensión del monumental, marcando a River como el club con mayor capacidad en Sudamérica, con un aforo proyectado de 101 mil espectadores bajo la nueva gestión de Di Carlo.
