Luca Prodan: Últimas 48 Horas de un Ícono, Una Despedida Premonitoria y el Amor Incomprendido
Publicado: 22 / 12 /2025
Ricardo Mollo depositó su mano en el pecho de Luca Prodan, en un intento desesperado por devolver el calor a aquel cuerpo que la muerte había enfriado horas antes. El virtuoso guitarrista de Sumo, no estaba sólo; lo acompañaban Germán Daffunchio, otro guitarrista de la banda y Timmy MacKern, amigo escocés que convenció a Luca de trasladarse a Argentina. Fue en la habitación de la pensión en la calle Alsina al 400, donde el ícono del rock argentino fue encontrado sin vida, mostrando aún una leve sonrisa.
El trágico 22 de diciembre de 1987 marcó el ocaso de una vida que había brillado intensamente, pero que no estaba exenta de sombras. Aquel día, el eco de su música aún resonaba tras un show celebrado tan solo dos días antes en el estadio de Los Andes, donde unas quinientas almas se entregaron al ritmos de Sumo. Sin embargo, Luca, víctima de su propia batalla interna con el alcohol y otras adicciones, se encontraba en su punto más vulnerable.
Diego Arnedo, bajista de Sumo y cofundador de Divididos, recuerda que el inolvidable “Ahí va la última” de Luca parecía un presagio sobre su destino. Al momento de su muerte, Prodan había solo 34 años, acumulando una biografía que asfixia por su intensidad y tragedia.
Datos Relevantes
- Influencias y legado: La muerte de Luca Prodan transformó a Sumo en un mito del rock argentino. Su influencia resuena aún con firmeza a través de bandas como Divididos y Las Pelotas, que surgieron de las cenizas de Sumo.
- Causas de la muerte: Mientras el parte oficial atribuyó la muerte de Prodan a un paro cardiorrespiratorio, algunos testigos y amigos afirman que una sobredosis de heroína fue la verdadera causa, revelando un conflicto mayor entre la vida y la muerte, entre el abuso y la creación.
- Prodan, un rebelde en el sistema: Criado en un estricto internado escocés, Luca desarrolló su rebeldía en medio de órdenes silenciosas y disciplina militar, un contexto que formó su carácter indómito y su esencia artística.
La figura de Prodan sigue viva en el recuerdo de sus ex compañeros y en las nuevas generaciones que reconocen su legado como fundacional del rock argentino. Los ecos de su música resuenan entre los pasillos de aquellos que se atreven a desafiar el olvido, recordando siempre esa última actuación, donde la vida se fundió con la muerte en un solo instante. En sus tumbas y en los corazones de su gente, Luca Prodan permanece como un ícono indiscutido de la libertad y la pasión. Su historia es, finalmente, una de esas que trascienden el tiempo, un eterno homenaje al espíritu de la música que no puede ser apagado.
