‘Rolando y yo seguimos caminando juntos’

Publicado: 06 / 03 /2022


Claudio Garca Satur en teatro protagonizando El Conventillo de la Paloma junto Ana Mara Cores Foto Daniel Muoz
Claudio García Satur, en teatro, protagonizando El Conventillo de la Paloma junto Ana María Cores. Foto: Daniel Muñoz.

El actor Claudio García Satur, cuyo personaje protagónico dio título a la icónica telenovela creada por Alberto Migré «Rolando Rivas, taxista», que el lunes cumplirá 50 años de su primera emisión, reconoce que «ese es el personaje por el que la gente todavía me saluda por la calle y por eso es como que seguimos caminando juntos».

«Creo que la identificación que la gente hace entre el personaje y mi persona seguramente tenga que ver con que sigo siendo el mismo muchacho que nació en San Juan y Boedo», arriesga García Satur durante una comunicación con Télam.

La referencia de Claudio a la ligazón que mantiene con Rolando no deja de ser llamativa en el tránsito de una figura que a inicios de los 90 asumió a Quique en otro éxito televisivo como fue «Son de Diez» y que además jalona una imponente vida teatral cuyo último gesto más notable fueron las cuatro temporadas (entre 2010 y 2014) del clásico «El conventillo de la paloma».

García Satur llegó a su primer protagónico tras un recorrido artístico marcado desde la cuna (su padre fue el actor Enrique García Satur, 1910-1972), una formación teatral y una profusa labor televisiva

 
El artista, que el 22 de febrero pasado cumplió 84 años, considera que el nuevo aniversario del suceso de la tira semanal que se emitía por el entonces Canal 13 y lograba marcas de 40 puntos de rating, «ratifica el sentimiento» que siempre tuvo sobre el programa.

«Más allá del resultado, que fue muy bueno, siento que tuve la fortuna de haber sido parte de un muy buen programa del género», reflexiona el intérprete acerca del ciclo en cuyos roles femeninos se desempeñaron Soledad Silveyra (en la primera temporada) y Nora Cárpena (en la segunda).

García Satur llegó a su primer protagónico tras un recorrido artístico marcado desde la cuna (su padre fue el actor Enrique García Satur, 1910-1972), una formación teatral y una profusa labor televisiva.

«Me convocaban todo el tiempo y por la cantidad de trabajo que había hecho como actor había logrado comprarme un departamento de cuatro ambientes y un auto»Claudio García Satur

 
Al momento de esta oportunidad que marcaría su trayectoria, su rostro y sus dotes actorales ya eran reconocidas por la audiencia ya que desde la década del 60 participó en telenovelas protagonizadas por Guillermo Bredeston, Fernanda Mistral (como «La piedra contra el cristal» y «Muchacho triste») o las comedias de Darío Vittori.

Además había tenido la posibilidad de trabajar en los unitarios de suspenso de Narciso Ibáñez Menta y encabezar el capítulo «Un pacto con los brujos», donde asumió al cantante Tony Capone, quien hace ese trato con los hechiceros para gozar de las mieles del éxito que le eran esquivas.

«Yo era muy solicitado, me convocaban todo el tiempo y por la cantidad de trabajo que había hecho desempeñándome como actor de reparto en comedias o partícipe secundario en tramas románticas había logrado comprarme un departamento de cuatro ambientes y un auto», grafica y evoca.

Télam: ¿Cómo llegó la propuesta de ser «Rolando Rivas»?

Claudio García Satur: Yo ya había trabajado con Alberto Migré y él me había advertido que iba a ser protagonista de alguna historia suya y así fue.

T: ¿Cuándo surgió la convocatoria aceptó inmediatamente o primero, por ejemplo, quiso leer el guion?

CGS: Haber sido convocado para un protagónico por el escritor número uno del género era algo muy importante y no le iba a decir «dame el libro primero». Así que pensé «subite al caballo primero y jugátela. No sabés si te va a ocurrir otra vez» y me consta que Migré tuvo que pelear en varios canales para imponerme como protagonista.

T: ¿Imaginaba un éxito semejante que ha trascendido el tiempo?

CGS: Que «Rolando Rivas, taxista» se haya convertido en un gran suceso no era predecible ni para Migré ni para mí.

T: ¿A qué atribuye que ese rol haya sido tan consagratorio para su desempeño como actor?

CGS: Ser el que conduce en cierto sentido la historia romántica conlleva un cierto riesgo, pero cuando ocurre un éxito de cualquier índole es porque se ha tocado una tecla cierta y con los personajes ello ocurre cuando se logra una identificación y en mi caso el traje de Rolando Rivas me quedaba a la perfección pero también tenían que aplaudirte los que miraban con el traje puesto.

T: ¿Y qué siente que le aportó como actor a ese suceso?

CGS: Yo entendía que la actuación en general era algo mucho menos suelto y quizás rompí un poco la figura del típico galán de la época. A mí no me importaba demasiado la postura ni estaba frente a la cámara como si fuera un maniquí.

T: Aunque en octubre de 1974 se hizo una película basada en la tira, ¿por qué se terminó el programa?

CGS: Un día Migré me llamó y me preguntó qué me parecía hacer una tercera temporada y yo le dije «no quememos algo que ha sido formidable» y él me aseguró que pensaba lo mismo que yo pero no quería dejar de consultarme. Y aunque no hubo otra temporada de «Rolando Rivas, taxista», también con Migré hicimos «Dos a quererse» (con Thelma Biral en el protagónico femenino) que fue un éxito fenomenal también.

T: ¿Podría hacerse hoy «Rolando Rivas, taxista»? ¿Y cómo le iría?

CGS: El recurso romántico necesita de su tiempo pero hoy no hay tiempo y parece extraño que la gente se siente a ver un programa de amor. Y aunque algunas de las primeras telenovelas turcas que funcionaron muy bien en el país tienen ritmo bastante parecido a las que hacíamos entonces, es evidente, por ejemplo, que las escenas que en aquel tiempo duraban siete minutos hoy apenas llegan a uno.





Fuente: TELAM