Santilli asumió como jefe de Gabinete y Milei apuesta a recomponer la relación con las provincias
Publicado: 03 / 07 /2026
Javier Milei le tomó juramento a Diego Santilli como jefe de Gabinete y movió una pieza central de la Casa Rosada en medio del desgaste político que dejaron la salida de Manuel Adorni y las denuncias que vienen golpeando al oficialismo. La señal no fue solo administrativa: el Gobierno busca recuperar capacidad de negociación con gobernadores, aliados parlamentarios y bloques que se habían alejado en las últimas semanas.
La ceremonia en el Salón Blanco dejó una postal que la Casa Rosada quiso leer como punto de partida de una etapa más política. Santilli, que ya venía trabajando como ministro del Interior, quedó ahora al frente de la coordinación general del gabinete con una misión doble: ordenar la conversación con las provincias y ayudar a destrabar proyectos que Milei considera estratégicos para la segunda mitad del año.
El recambio también expone el costo que las sospechas de corrupción y la erosión de la imagen presidencial le empezaron a generar al oficialismo. Después de defender durante semanas a Adorni, el Presidente eligió cerrar ese capítulo con una jugada que intenta bajar la tensión y, al mismo tiempo, mostrar iniciativa.
Qué busca la Casa Rosada
El nuevo jefe de Gabinete llega con un mandato muy claro: reconstruir puentes y acelerar el trámite político de las reformas que siguen en carpeta. En ese mapa pesan los gobernadores del interior, los interlocutores del PRO y los bloques que pueden aportar votos en un Congreso todavía esquivo para el oficialismo.
- Reordenar la relación con las provincias después de semanas de ruido interno.
- Recuperar capacidad de negociación legislativa para reformas pendientes.
- Dar una señal de continuidad política, pero con un perfil menos confrontativo que el de Adorni.
- Reducir el costo de la crisis pública que desordenó la agenda oficial.
Santilli ya venía funcionando como interlocutor con mandatarios provinciales y legisladores. Ahora deberá convertir ese diálogo en acuerdos concretos. Para Milei, la apuesta es que el recambio no quede en una foto de transición, sino que sirva para volver a mover la agenda del Gobierno con más respaldo territorial y menos desgaste en la cima del poder.
