Santilli acelera la reforma electoral y la Casa Rosada negocia las PASO con gobernadores
Publicado: 08 / 07 /2026
La reforma electoral volvió al centro de la agenda y Diego Santilli quedó al frente de una negociación que la Casa Rosada considera decisiva para llegar a 2027 con más control sobre el armado político. El eje sigue siendo el mismo: eliminar o suspender las PASO, sumar respaldos provinciales y evitar que la discusión se rompa antes de llegar al Senado.
En el Gobierno creen que la foto de apoyos con gobernadores es apenas el comienzo. Lo que está en juego no es sólo una modificación técnica del sistema de votación, sino la forma en que se van a ordenar las alianzas, qué margen tendrán los mandatarios locales y cuánto podrá influir La Libertad Avanza sobre el mapa electoral de cada provincia.
Para tentar a los aliados, el oficialismo empezó a evaluar fórmulas intermedias. Entre ellas aparecen las listas compartidas o mecanismos parecidos a las colectoras, siempre bajo la lógica de la Boleta Única de Papel. La intención es ofrecer incentivos sin ceder el corazón político del proyecto, que sigue siendo el recorte o la eliminación de las primarias.
La negociación que define el rumbo
- El oficialismo quiere eliminar o suspender las PASO.
- Los gobernadores piden garantías sobre fondos, obras y armado territorial.
- Parte de la oposición dialoguista sólo acepta cambios parciales.
- La Casa Rosada estudia colectoras y listas compartidas como incentivo.
La pulseada también expone un problema práctico: los votos no están cerrados. Santilli puede ordenar la conversación política, pero no puede forzar a los gobernadores a entregar apoyo sin un beneficio concreto. Por eso, la discusión quedó atada a la relación entre el paquete electoral y la agenda más amplia de 2027, donde cada aliado calcula cuánto gana y cuánto pierde si ayuda a la Casa Rosada.
En los hechos, la reforma electoral se transformó en una prueba de gobernabilidad. Si el Gobierno logra consenso, mostrará que puede construir mayorías más allá de su propio espacio. Si fracasa, quedará en evidencia que el recambio en la Jefatura de Gabinete todavía no alcanza para destrabar la política territorial ni para ordenar un Congreso que sigue mirando con cautela cada movimiento de Milei.
