Venezuela bajo impacto: cronología minuto a minuto del doble terremoto que sacudió al país en menos de un minuto
Publicado: 25 / 06 /2026Venezuela entró en una noche de emergencia este miércoles 24 de junio después de una secuencia sísmica tan breve como devastadora. A las 18.04.33 de la tarde, hora local, el Servicio Geológico de Estados Unidos registró un primer sismo de magnitud 7,2 con epicentro a 23 kilómetros al sudeste de Yumare, en el estado Yaracuy. Treinta y ocho segundos más tarde, a las 18.05.11, el mismo organismo reportó un segundo terremoto todavía más fuerte, de magnitud 7,5, a 28 kilómetros al sudeste de esa misma localidad. En términos técnicos, los dos eventos quedaron separados por menos de un minuto. En términos humanos y urbanos, esa diferencia alcanzó para convertir una sacudida severa en una noche de colapsos, evacuaciones, cortes preventivos y rescates a contrarreloj.
La cronología dura del episodio puede reconstruirse hoy con tres capas de información: los registros revisados del USGS, los mensajes emitidos por el Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico y los partes oficiales difundidos por autoridades venezolanas a través de la Agencia Venezolana de Noticias y la señal estatal VTV. Sobre esa base, el cuadro que se consolida es el de un doble terremoto frente a la costa central venezolana, sentido con fuerza en Caracas y en buena parte del centro y occidente del país, con daños estructurales graves todavía bajo evaluación y con un balance nacional de víctimas que seguía abierto al cierre de esta publicación.
El primer dato verificable es horario. El evento de magnitud 7,2 quedó fijado por el USGS a las 22.04.33 UTC, equivalente a las 18.04.33 en Venezuela. El segundo, de magnitud 7,5, fue localizado a las 22.05.11 UTC, o 18.05.11 hora local. Los dos epicentros aparecen prácticamente superpuestos en la cartografía revisada del organismo estadounidense: el primero a 23 kilómetros al sudeste de Yumare, con 20,3 kilómetros de profundidad, y el segundo a 28 kilómetros al sudeste de la misma referencia, con una profundidad de 10 kilómetros. Ese detalle importa porque explica por qué la sacudida fue percibida con tanta violencia en superficie: el segundo terremoto fue más fuerte y más somero.
A las 18.12 de Puerto Rico, apenas minutos después del impacto principal, el Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico emitió su mensaje número 1. En ese documento habló todavía de un terremoto preliminar de magnitud 7,1 cerca de la costa de Venezuela y declaró una advertencia de tsunami para Puerto Rico, las Islas Vírgenes estadounidenses y las Islas Vírgenes británicas. El texto fue claro en un punto: la generación de olas todavía no había sido confirmada, pero la amenaza de fluctuaciones del nivel del mar y corrientes intensas obligaba a actuar de inmediato en las zonas costeras incluidas en la advertencia. Una hora más tarde, a las 19.12 AST, el mismo centro canceló la advertencia en su mensaje número 3, revisó la magnitud del evento a 7,5 y señaló que la evaluación de todos los datos disponibles indicaba que no se había generado un tsunami destructivo.
Ese cambio de magnitud y de clasificación no fue menor. En las primeras coberturas circularon referencias a un sismo de 7,1, luego a uno de 7,2 y finalmente a un evento principal de 7,5 acompañado por un precursor de 7,2. Incluso medios internacionales y regionales describieron la secuencia con referencias geográficas distintas, mencionando cercanías con San Felipe, Morón o Montalbán. El punto firme, por ahora, es el que marcan las coordenadas revisadas del USGS en torno de Yumare. La lección periodística también es clara: en una emergencia de estas dimensiones, la primera hora siempre mezcla datos preliminares, correcciones técnicas y relatos locales todavía incompletos.
Mientras esos ajustes se sucedían en los sistemas de monitoreo, la emergencia se desplegaba sobre el territorio venezolano. Según el reporte inicial atribuido por AVN al vicepresidente sectorial de Política, Seguridad Ciudadana y Paz, Diosdado Cabello, el movimiento afectó al Distrito Capital y a los estados Yaracuy, Lara, Mérida, Aragua, Carabobo, La Guaira y Miranda. Más tarde, la BBC sumó a esa lista a Falcón a partir de declaraciones de Delcy Rodríguez, quien además sostuvo que más de 20 réplicas ya se habían producido en las horas posteriores y declaró el estado de emergencia.
Entre las 18.00 y las primeras horas de la noche comenzó la secuencia de decisiones oficiales. Cabello informó, siempre según los reportes reproducidos por AVN y otros medios, que los cuerpos de seguridad se encontraban desplegados en todo el territorio nacional para atender emergencias y evaluar daños estructurales. Al mismo tiempo, llamó a la población a mantenerse en espacios abiertos y alejarse de edificios, árboles grandes y estructuras comprometidas. En esa fase todavía no existía un balance nacional cerrado sobre heridos o muertos, pero ya se admitía la posibilidad de colapsos y réplicas capaces de agravar daños previos.
La segunda tanda de medidas fue más concreta. De acuerdo con el parte difundido por AVN sobre la declaración de Delcy Rodríguez, el Gobierno decretó el Estado de Emergencia Nacional, ordenó la desconexión del gas doméstico en cuadrantes afectados, reportó fallas eléctricas en La Guaira y sectores de Caracas, y reconoció problemas de suministro de agua en Miranda, Falcón, Yaracuy, Zulia, La Guaira y partes de la capital. También dispuso la suspensión temporal del Metro de Caracas y de los sistemas ferroviarios, una decisión que buscó liberar corredores para la emergencia y reducir riesgos en infraestructuras críticas todavía sin peritaje completo.
En paralelo, otro parte oficial informó la suspensión de actividades escolares durante los días restantes de la semana y de toda actividad laboral no esencial. La misma comunicación incluyó un llamado explícito a médicos, enfermeras y personal sanitario para reincorporarse de inmediato a las áreas de urgencia hospitalaria. Esa instrucción funcionó como un indicador indirecto de la escala del operativo: no se trataba solamente de monitorear daños, sino de preparar el sistema de salud para una noche larga, con rescates en marcha y posibles nuevos ingresos.
Uno de los datos más sensibles de la noche fue el referido a víctimas. La información disponible siguió fragmentada durante horas. Delcy Rodríguez expresó condolencias a quienes hubieran sufrido pérdidas humanas, pero sin fijar un número nacional consolidado. En el terreno local, las alcaldías empezaron a ofrecer balances parciales. El municipio Chacao informó rescates con vida y edificios colapsados, mientras que reportes del área metropolitana de Miranda indicaron muertes en Baruta y Los Salias. La diferencia entre una cifra local y un consolidado nacional explica por qué todavía es prematuro hablar de un balance definitivo: los municipios reportan primero lo que ven en sus jurisdicciones; el Estado nacional tarda más en cerrar la suma.
La secuencia de la noche también puede medirse por su impacto sobre la movilidad y los refugios improvisados. El aeropuerto internacional Simón Bolívar de Maiquetía apareció en videos difundidos por medios internacionales con escenas de pasajeros corriendo durante la sacudida. Más tarde, la BBC reportó que Delcy Rodríguez confirmó el cierre del aeropuerto por graves daños a su infraestructura. En Caracas, el Parque Generalísimo Francisco de Miranda fue habilitado para recibir a vecinos de edificios afectados en zonas como Los Palos Grandes y Sebucán. La decisión mostró otra dimensión del problema: no solo había que rescatar y apagar riesgos secundarios, también había que ofrecer espacios de resguardo a personas que no podían volver a sus casas.
En la madrugada del jueves empezó a circular además una nueva referencia oficial sobre la actividad sísmica posterior. Un despacho de AVN atribuyó a Delcy Rodríguez un balance de 10 sismos y 21 réplicas en siete horas, con magnitudes entre 4,0 y 6,3, y la afirmación de que permanecía activa una “falla tectónica de occidente”. Ese dato debe leerse con cautela periodística por una razón concreta: el portal público de Funvisis no ofrecía en esta búsqueda un boletín limpio y accesible equivalente al nivel de detalle citado por la agencia estatal, y el catálogo público del USGS no mostraba, durante esas mismas primeras horas, una lista coincidente de más de veinte réplicas en la zona con magnitud mayor a 3. La información es publicable, pero corresponde presentarla como un reporte oficial venezolano todavía pendiente de contraste completo en catálogos internacionales abiertos.
Lo que sí parece fuera de discusión es la violencia del episodio principal. El USGS asignó alerta roja a ambos eventos, un nivel que suele asociarse con alta probabilidad de víctimas y pérdidas económicas severas. AP describió la secuencia como uno de los episodios más fuertes en más de un siglo para Venezuela. BBC, AP y medios venezolanos coincidieron en la existencia de colapsos, evacuaciones, interrupciones de servicios y una respuesta estatal inmediata marcada por el cierre de gas, la suspensión del transporte subterráneo y la movilización de bomberos, policías y protección civil.
La pregunta que dominó cada tramo de la noche fue la misma: qué parte del desastre ya estaba medida y qué parte seguía debajo de los escombros, de los cortes de luz o de los relevamientos todavía en curso. Por ahora, la cronología muestra un doble terremoto con horario preciso, epicentro revisado, advertencia de tsunami ya cancelada y una respuesta oficial que pasó en pocas horas del shock inicial al estado de emergencia, de los llamados a la calma a los primeros cortes preventivos y de las evacuaciones espontáneas a la organización de refugios y centros de atención. Lo que todavía no termina de cerrarse es el balance humano final. Y en una crisis así, esa es la diferencia entre una noche de miedo y una tragedia plenamente cuantificada.
Hasta el momento, entonces, la línea temporal verificable arranca a las 18.04.33 con el sismo de 7,2, se profundiza a las 18.05.11 con el de 7,5, suma una advertencia de tsunami a las 18.12 AST, la cancela a las 19.12 AST, incorpora durante la noche el despliegue nacional de seguridad y salud, y llega a la madrugada con el país todavía bajo monitoreo por réplicas, daños estructurales y balances cruzados de autoridades nacionales y locales. Esa es, hasta aquí, la fotografía más sólida de las primeras horas del terremoto venezolano: pocos segundos entre un evento y otro, pero muchas horas de consecuencias todavía abiertas.
